Un grave episodio sacudió la noche del viernes en el Denver International Airport, cuando un vuelo comercial que se preparaba para despegar con destino a Los Ángeles terminó en una escena de extrema tensión tras el ingreso de una persona a la pista. El impacto fue inmediato: una muerte en el lugar, evacuación de emergencia de más de 200 personas y pasajeros heridos.
El vuelo 4345 de Frontier Airlines ya había iniciado su carrera de despegue cuando la tripulación detectó la presencia de un intruso en la pista. En segundos, se activaron los protocolos de emergencia y la aeronave frenó de manera brusca, mientras uno de los motores del Airbus A321neo registraba fuego y humo.
La maniobra evitó una tragedia mayor, pero no impidió el desenlace fatal. La persona que había ingresado a la zona restringida fue alcanzada por la aeronave durante la aceleración inicial, en un episodio de extrema violencia que obligó a interrumpir de inmediato todas las operaciones en esa pista.
A bordo viajaban 224 pasajeros y siete tripulantes, que debieron abandonar el avión mediante toboganes de evacuación en medio de una situación de pánico y desorden controlado. Los equipos de emergencia actuaron rápidamente y lograron evacuar a todos hacia autobuses que los trasladaron a la terminal.
El saldo final fue de 12 pasajeros heridos, cinco de ellos derivados a centros de salud por golpes, crisis de nervios y lesiones leves sufridas durante la evacuación de urgencia.
Desde la torre de control se registró la comunicación del piloto, que informó el impacto, la presencia de una persona en la pista y un incendio en uno de los motores. Esa alerta fue clave para activar los protocolos de seguridad del aeropuerto.
Las primeras pericias señalan que el intruso habría ingresado de forma deliberada a la zona operativa tras vulnerar el perímetro de seguridad del aeropuerto, escalando una valla y corriendo hacia la pista activa en pleno movimiento de aeronaves.
El caso ya es investigado por la National Transportation Safety Board, que busca determinar cómo se produjo la falla en los controles de acceso y qué falló en la detección temprana del ingreso no autorizado.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó que se trató de una violación intencional del perímetro de seguridad y anticipó que se revisarán todos los protocolos de control en aeropuertos de alta complejidad.
Mientras tanto, la pista involucrada permanece cerrada y se realizan peritajes técnicos sobre la aeronave, los motores y el sistema de seguridad del aeropuerto. La compañía aérea expresó su consternación y aseguró que colabora con la investigación.
El episodio vuelve a poner en foco la vulnerabilidad de las áreas operativas aeroportuarias y la rapidez con la que una intrusión puede derivar en un desastre en tierra, incluso en aeropuertos con altos estándares de seguridad.