El lunes 20 de abril en Salta capital arrancó bien típico del otoño: una neblina liviana que apenas dejaba ver los cerros, humedad que llegaba casi al 93% y un cielo parcialmente nublado que le daba ese color gris a toda la ciudad. Los salteños que salieron temprano sintieron el fresco de golpe, con la temperatura arrancando en torno a los 16 grados y un viento calmo que no ayudaba a disipar la humedad.
Para lo que resta del día, se viene una jornada inestable. La máxima rondaría los 23°C y no se descartan lluvias aisladas o débiles, sobre todo en la mañana, la tarde y hasta la noche. Las probabilidades van del 10 al 40 por ciento según el momento, con vientos leves del sudeste que se van a sentir apenas.
La semana arranca con esa misma tónica variable. Martes y miércoles van a seguir frescos y con chances de precipitaciones débiles, mínimas entre 14 y 16°C y máximas que no pasarían de los 19°C. El cielo se va a mantener mayormente cubierto y esa humedad alta va a ser la protagonista, ideal para andar con paraguas a mano por las dudas.
Hacia el jueves la inestabilidad todavía se hace sentir, aunque un poco más leve: mínimas cerca de los 13°C y máximas que apenas llegarían a los 17 o 18 grados. Recién a partir del viernes el panorama empieza a cambiar para mejor, con menos nubes y temperaturas que van subiendo de a poco.
El fin de semana se presenta más tranquilo y agradable para los salteños. Entre viernes y domingo las mínimas van a oscilar entre los 11 y 13 grados, mientras que las máximas podrían alcanzar los 21 a 23°C, con probabilidades de lluvia mucho más bajas. Un buen momento para aprovechar si el sol decide aparecer y regalar unos días más secos y luminosos.
En definitiva, es el otoño salteño en su máxima expresión: fresco, húmedo y con esos cambios rápidos que nos obligan a estar atentos al cielo. Los que salen a trabajar o a estudiar ya saben: mejor salir con abrigo liviano y algo para la lluvia, porque el Valle de Lerma sigue fiel a su clima de temporada.