La preocupación va en aumento en Corralito y en las zonas rurales cercanas del departamento Rosario de Lerma, donde las intensas lluvias de los últimos días volvieron a encender las alarmas por el avance del río Rosario. El desborde del cauce, sumado al sedimento acumulado, amenaza con anegar la ruta provincial 103 S, uno de los pocos caminos que garantizan la conexión del sector rural con los centros urbanos de la región.
Según advierten los vecinos, el río se desplazó peligrosamente hacia el costado derecho y se encuentra a poco más de un metro de tomar por completo el camino. De avanzar algunos centímetros más, la situación podría derivar en el corte total del paso, dejando aisladas a decenas de familias que dependen de esa vía para su vida cotidiana.
El escenario genera especial inquietud porque se trata de un punto estratégico para la circulación. Otras rutas alternativas presentan cortes o se encuentran en malas condiciones, lo que convierte a este tramo de la 103 S en prácticamente el único paso seguro. Por allí circulan personas, alimentos, insumos, producción rural y también quienes necesitan acceder a servicios de salud o realizar trámites en la ciudad.
“Podemos quedar como una isla”, repiten los habitantes del lugar al describir el riesgo de quedar rodeados por el río Rosario, el río Corralito y el río Agua Chuya. La imagen no es exagerada: si el agua termina por ocupar el camino, el aislamiento podría extenderse durante días o incluso semanas, dependiendo de las condiciones climáticas y de la respuesta oficial.
El trayecto afectado es clave para la conectividad de la zona. Desde Rosario de Lerma hasta Corralito, el recorrido incluye la ruta 103 S, el cruce del puente y luego un camino rural que atraviesa la finca Carabajal y llega hasta la usina. Hasta ahora, ese tramo era considerado el paso más confiable para ingresar y salir del sector rural, lo que agrava aún más la amenaza actual.
Las consecuencias de un eventual corte no se limitarían al tránsito. La actividad productiva también quedaría seriamente afectada. Muchas familias dependen de ese camino para trasladar su producción agrícola y ganadera, llegar a sus lugares de trabajo o abastecerse de lo necesario. A esto se suma el impacto en situaciones de emergencia, donde el acceso rápido a ambulancias o asistencia sanitaria resulta vital.
Frente a este panorama, los vecinos reclaman una intervención urgente. Aseguran que no se trata de una obra de gran envergadura, sino de trabajos preventivos que podrían realizarse con maquinaria vial para encauzar nuevamente el río y retirar el sedimento acumulado. “Con máquinas se puede corregir el cauce y evitar un problema mayor”, señalan, remarcando que el tiempo juega en contra.
Mientras tanto, el pronóstico de nuevas lluvias mantiene en vilo a la comunidad. Cada crecida del río renueva el temor y la incertidumbre en Corralito, donde las familias esperan una respuesta rápida que permita resguardar el camino y garantizar la conectividad. La preocupación no es solo por el presente, sino por la posibilidad de que el aislamiento se repita si no se toman medidas de fondo que protejan esta vía clave para la zona rural de Rosario de Lerma.