Durante 2025, el jefe de Gabinete y su esposa acumularon consumos con tarjetas de crédito por más de $85 millones, lo que equivale a un promedio mensual de alrededor de $7,1 millones. El dato cobra relevancia porque duplica el salario bruto que el funcionario percibía en ese período dentro de la administración pública, fijado en torno a los $3,5 millones.
El análisis de los movimientos financieros también muestra que, desde fines de 2023 hasta marzo del año en curso, el total de gastos con tarjetas de la pareja alcanzó los $176 millones. Todos los pagos se realizaron de manera automática desde cuentas bancarias, sin registros de mora y con cumplimiento regular de las obligaciones financieras.
La situación se convirtió en uno de los puntos de interés de una investigación judicial que indaga un posible incremento patrimonial injustificado. En ese marco, el foco no está puesto en la existencia de deuda, sino en la procedencia de los fondos líquidos utilizados para sostener un nivel de consumo que excede los ingresos declarados.
El comportamiento de los gastos evidencia además un cambio sostenido en el perfil de consumo del matrimonio desde su llegada a la función pública. A lo largo de 2025 se incorporaron gastos fijos de alto valor, como expensas mensuales cercanas a los $700.000 en un barrio privado, junto con otros compromisos familiares que no se canalizaban a través de tarjetas, como cuotas educativas estimadas en torno a los $800.000 mensuales.
El detalle de los consumos también muestra diferencias internas dentro de la pareja. Mientras que los gastos asociados al funcionario registraron una baja en términos reales en comparación con períodos anteriores, los de su esposa aumentaron de forma significativa, concentrando la mayor parte de las erogaciones mensuales del grupo familiar. En el punto más alto, se registraron consumos cercanos a los $7,8 millones en un solo mes.
En paralelo, se produjo un cambio en la situación fiscal de la esposa, que pasó de estar inscripta en el régimen simplificado a tributar como responsable en IVA y Ganancias, en línea con una evolución de sus niveles de facturación y actividad económica.
El volumen total de movimientos bajo análisis no se limita al uso de tarjetas. La investigación también contempla otros gastos en efectivo, operaciones inmobiliarias y compromisos financieros vinculados a propiedades y proyectos de inversión. En conjunto, las estimaciones sobre el universo patrimonial bajo revisión superan los 400.000 dólares, incluyendo refacciones en viviendas, compras de inmuebles y viajes.
Además, se analizan compromisos futuros vinculados a financiamiento privado de propiedades, lo que amplía el alcance del estudio sobre el flujo de fondos del entorno familiar. Según la información incorporada al expediente, no se registran créditos tradicionales en el sistema bancario formal, lo que también forma parte del análisis sobre el origen del dinero.
En el plano de los ingresos, el salario del funcionario se mantuvo congelado durante buena parte del período bajo revisión, con una actualización posterior que lo llevó a niveles superiores a los iniciales recién en etapas más recientes. Aun así, la diferencia entre ingresos formales y consumos continúa siendo uno de los ejes centrales de la investigación.
El avance del caso se concentra ahora en el cruce de información bancaria, fiscal y patrimonial, con el objetivo de determinar si existe correspondencia entre los niveles de gasto observados y las fuentes de ingresos declaradas por la pareja. El expediente sigue en etapa de análisis de documentación y verificación de movimientos financieros.