El canciller Pablo Quirno volvió a tensar la relación entre el Gobierno de Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel al reclamar que deje su cargo si no coincide con el rumbo de la administración nacional.
Las declaraciones del funcionario se dieron luego de un revés del oficialismo en el Senado, donde fue retirado del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada el capítulo que permitía la venta de tierras a extranjeros. La decisión profundizó las diferencias internas dentro de La Libertad Avanza.
Quirno sostuvo que los cuestionamientos públicos de Villarruel hacia el Presidente fueron “desafortunados” y consideró que, si la vicepresidenta no acompaña el programa de gobierno, debería apartarse. “Si piensa eso, que dé un paso al costado”, planteó el canciller.
El funcionario también apuntó contra la actitud política de Villarruel desde el inicio de la gestión y afirmó que sus declaraciones afectan la autoridad presidencial. Según expresó, el Ejecutivo trabaja como “un equipo” para llevar adelante sus políticas y espera que quienes forman parte de la administración acompañen ese proceso.
El conflicto se profundizó después de que Villarruel habilitara la participación remota de la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti en una sesión del Senado. La legisladora atraviesa un embarazo de riesgo y cuenta con una recomendación médica que le impide trasladarse a Buenos Aires.
La medida generó malestar dentro del oficialismo, que interpretó la decisión como un gesto favorable a la oposición en una votación clave. Aunque la vicepresidenta dejó la resolución final en manos del pleno de la Cámara alta, la situación abrió un nuevo capítulo en la disputa política.
Además, Villarruel también había expresado en redes sociales su “genuina preocupación” por el estado del Presidente y cuestionó lo que definió como “persecuciones imaginarias”. Esos mensajes fueron interpretados por sectores cercanos al Gobierno como una crítica directa a Milei.
La respuesta de la Casa Rosada llegó con dureza. Quirno se convirtió en el segundo integrante del Gabinete en reclamar públicamente que la vicepresidenta se aparte, después de que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, realizara declaraciones en el mismo sentido.
Desde el oficialismo sostienen que existe una serie de decisiones de Villarruel que complican la estrategia legislativa del Gobierno, entre ellas movimientos en comisiones del Senado y habilitaciones para que algunos legisladores participen de manera virtual.
La disputa expone una fractura cada vez más visible dentro del espacio gobernante, en un momento en que el Ejecutivo busca consolidar su agenda en el Congreso y avanzar con sus principales iniciativas políticas y económicas.