Una jornada que prometía ser una fiesta para los fanáticos de los vehículos todoterreno terminó en un episodio caótico cuando una camioneta 4x4 perdió el control y embistió a un grupo de espectadores durante una competencia clandestina. El incidente dejó varios heridos y volvió a poner en debate la falta de medidas de seguridad en este tipo de eventos, cada vez más frecuentes en distintas regiones del país.
El hecho ocurrió el sábado por la tarde en la localidad de El Soberbio, en la provincia de Misiones, durante una exhibición de camionetas organizada por aficionados al mundo del off-road. La actividad consistía en realizar trompos y maniobras de derrape en una pista de barro, en un formato que se popularizó en los últimos años y que suele convocar a cientos de personas.
La escena quedó registrada en un video filmado por uno de los asistentes y difundido posteriormente en redes sociales. En las imágenes se observa cómo una camioneta Ford Ranger que participaba de la exhibición comienza a girar sobre el barro, pero en un momento pierde estabilidad, se sale del trazado y avanza directamente hacia el sector donde se encontraba el público.
El impacto generó momentos de tensión y desesperación entre los presentes. Varias personas fueron alcanzadas por el vehículo o golpeadas durante la maniobra descontrolada. De inmediato, otros espectadores corrieron a asistir a los heridos mientras trataban de verificar si alguien había quedado atrapado debajo de la camioneta.
Afortunadamente, el episodio no dejó víctimas fatales, aunque sí se reportaron varios heridos con golpes y lesiones leves. La rápida reacción de quienes estaban en el lugar permitió auxiliar a los afectados y despejar el área para evitar una situación todavía más grave.
Las imágenes también evidenciaron una cuestión que rápidamente despertó críticas: la ausencia total de medidas de seguridad. El público se encontraba ubicado a escasos metros del circuito improvisado, sin barreras de contención, vallas ni ningún tipo de protección que pudiera frenar un vehículo fuera de control.
El evento se desarrollaba en un predio ubicado a un costado de la ruta costera provincial 2, en la zona conocida como Capín Largo. Allí los organizadores habían montado una pista de barro y aserrín que funcionaba como escenario para las maniobras de los vehículos.
La competencia era promovida por un grupo denominado “Tropa dos Brutos”, integrado por fanáticos de las camionetas 4x4 que suelen organizar este tipo de encuentros de forma independiente. Las actividades habían sido difundidas ampliamente a través de redes sociales, donde se invitaba al público a presenciar el espectáculo.
El predio había sido acondicionado para albergar distintas pruebas. Además del espacio destinado a las camionetas, también había una pista preparada para tractores y una modalidad de competencia conocida como “cabo de guerra”. En esta prueba, dos vehículos se enfrentan tirando uno del otro mediante un cable o cadena, intentando arrastrar al rival.
La jornada combinaba la exhibición de vehículos con un clima de festival. Según se había anunciado en la previa, el evento incluía música, sorteos, comida y baile, lo que contribuyó a que una gran cantidad de personas se acercara al lugar.
El acceso no era gratuito. Las entradas tenían valores que rondaban entre los 15.000 y 20.000 pesos por persona, mientras que quienes ingresaban con conservadoras debían pagar un adicional cercano a los 10.000 pesos. Además, se ofrecían premios de alto valor para los participantes y sorteos destinados al público.
En ese contexto, la exhibición se desarrollaba con los vehículos girando a gran velocidad sobre la pista embarrada. Las maniobras incluían trompos, derrapes y aceleraciones bruscas que levantaban barro y tierra a su alrededor, mientras los espectadores observaban muy cerca del perímetro del circuito.
El momento del accidente ocurrió cuando una de las camionetas participantes intentaba realizar una de esas maniobras. La superficie resbaladiza, sumada a la potencia del vehículo, provocó que el conductor perdiera el control y se desviara de la trayectoria prevista.
Sin ningún tipo de contención física que actuara como límite, la camioneta atravesó el borde de la pista y avanzó directamente hacia el público. El vehículo terminó entre la gente, generando escenas de pánico.
Quienes estaban más cerca lograron apartarse a último momento, aunque algunos no pudieron evitar el impacto o los golpes provocados por la situación. En medio de la confusión, varias personas comenzaron a revisar el área para asegurarse de que nadie hubiera quedado debajo de la camioneta.
Tras el episodio, el ambiente cambió drásticamente. Lo que hasta ese momento era un espectáculo con música y gritos de aliento se transformó en un escenario de preocupación, con personas intentando asistir a los heridos y otros revisando lo ocurrido.
El video del momento del despiste se viralizó rápidamente y despertó cuestionamientos sobre la organización del evento. Muchos usuarios señalaron la falta de controles y la proximidad entre el público y los vehículos como factores determinantes del accidente.
Este tipo de encuentros, conocidos como “trompódromos”, se popularizaron en la región del Alto Uruguay misionero durante los últimos años. El formato tiene origen en Brasil y consiste en exhibiciones de camionetas 4x4 o maquinaria pesada que realizan maniobras sobre pistas de barro improvisadas.
La dinámica se basa en mostrar la potencia de los vehículos y la habilidad de los conductores para controlar los derrapes. Sin embargo, al tratarse de eventos informales, en muchos casos no cuentan con habilitaciones oficiales ni con protocolos de seguridad.
En distintos puntos de Misiones se realizaron encuentros similares en los últimos tiempos, en localidades como San Vicente, Jardín América y Eldorado. En varios de esos casos la convocatoria fue masiva, impulsada por la difusión en redes sociales y el interés que generan las competencias todoterreno.
El episodio del sábado volvió a exponer los riesgos que implica este tipo de actividades cuando se desarrollan sin controles ni infraestructura adecuada. La ausencia de barreras de contención, la cercanía del público y la potencia de los vehículos conforman una combinación peligrosa.
Especialistas en seguridad de eventos deportivos suelen remarcar que, en disciplinas donde intervienen vehículos de gran potencia, las distancias de seguridad y las protecciones físicas son fundamentales para evitar tragedias.
En circuitos profesionales, por ejemplo, el público se ubica detrás de vallas, muros de contención o zonas elevadas que actúan como barrera frente a posibles despistes. Además, existen reglas estrictas sobre el lugar desde el que se puede observar la competencia.
En el caso del evento donde ocurrió el accidente, nada de eso estaba presente. Los espectadores se encontraban prácticamente al borde del circuito, lo que dejó al descubierto la vulnerabilidad ante cualquier error de conducción.
Pese a lo ocurrido, las actividades programadas continuaron al día siguiente. El domingo volvieron a reunirse aficionados al mundo del off-road en el predio, en una jornada que nuevamente congregó a una gran cantidad de personas.
El accidente, sin embargo, dejó una señal de alerta sobre un fenómeno que crece impulsado por la pasión por los motores, pero que muchas veces se organiza sin planificación ni controles. Cuando vehículos pesados realizan maniobras extremas en espacios improvisados, el margen de error se reduce y cualquier despiste puede convertirse en un riesgo para quienes están mirando.