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Crisis social

Córdoba: denuncian la desaparición de gatos para consumo

El fenómeno expone un deterioro social cada vez más visible en zonas céntricas.

Córdoba: denuncian la desaparición de gatos para consumo

La preocupación crece en distintos barrios de Córdoba tras una serie de denuncias por la desaparición de gatos domésticos, en un contexto que vecinos describen como cada vez más crítico. Según relatan, los casos no serían aislados y estarían vinculados a personas en situación de calle que recurren a esta práctica ante la falta de alimentos.

El escenario se concentra especialmente en sectores tradicionales como Güemes, Observatorio y Bella Vista, donde en los últimos meses se profundizó un proceso de deterioro social que ya venía en aumento. A la par del crecimiento de la indigencia, también se incrementaron los episodios de inseguridad cotidiana, con robos y arrebatos que afectan tanto a residentes como a comerciantes.

En ese marco, la desaparición de mascotas empezó a generar inquietud. Dueños de animales aseguran que sus gatos dejaron de aparecer de manera repentina y, con el correr de los días, comenzaron a circular versiones sobre un posible destino: el consumo como alimento en situaciones extremas. Aunque no hay cifras oficiales que dimensionen el fenómeno, el temor se instaló con fuerza en la vida barrial.

Referentes vecinales plantean que estos hechos no pueden analizarse de forma aislada, sino como parte de una crisis más profunda. Señalan que el aumento de personas viviendo en la calle, sumado a problemas de consumo y falta de contención, configura un escenario donde se rompen las normas básicas de convivencia. La imagen urbana, que supo ser un atractivo turístico y gastronómico, hoy muestra signos evidentes de fragilidad.

Los relatos que circulan entre vecinos describen escenas de creciente descontrol. Desde robos a plena luz del día hasta episodios protagonizados por grupos de jóvenes que actúan con total impunidad. La sensación de inseguridad se intensifica y la respuesta estatal, aseguran, resulta insuficiente frente a la magnitud del problema.

El contexto económico también aparece como un factor determinante. El encarecimiento de los alimentos básicos y la pérdida del poder adquisitivo empujan a los sectores más vulnerables a situaciones límite. En ese marco, comienzan a aparecer estrategias de subsistencia que hace algunos años parecían impensadas en centros urbanos.

Este tipo de situaciones remite a antecedentes históricos en el país, donde las crisis más profundas dejaron imágenes similares asociadas al hambre y la exclusión. Hoy, ese recuerdo vuelve a cobrar vigencia en medio de un panorama que preocupa por su intensidad y velocidad de avance.

Datos recientes dan cuenta de un incremento sostenido de personas que duermen en la vía pública, muchas de ellas refugiándose en espacios improvisados para atravesar las noches. La falta de acceso a vivienda y a redes de asistencia efectivas agrava una realidad que ya desborda a organizaciones sociales y estructuras barriales.

Mientras tanto, comerciantes de la zona advierten que la situación impacta de lleno en la actividad económica. La inseguridad y el clima de tensión constante afectan el movimiento diario y generan incertidumbre. Algunos incluso hablan de un cambio drástico en la dinámica del área, que dejó atrás su perfil tradicional.

La problemática, lejos de encontrar una solución inmediata, sigue escalando y abre interrogantes sobre cómo abordar una crisis que combina factores económicos, sociales y urbanos. En el medio, los vecinos intentan sostener la convivencia en un contexto cada vez más complejo, donde la preocupación ya forma parte de la rutina cotidiana.


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