El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) atraviesa horas de máxima tensión tras la confirmación de un plan de reestructuración impulsado por el Gobierno nacional que contempla despidos masivos. La iniciativa, que surge desde el Ministerio de Transformación y Desregulación del Estado, prevé una profunda modificación en la estructura del organismo y la desvinculación de más de 700 trabajadores, aunque puertas adentro advierten que la cifra podría ser considerablemente superior.
La definición se conoció luego de una reunión clave entre las autoridades del instituto y su Consejo Directivo, en la que se analizó el alcance de las medidas exigidas por la cartera que conduce Federico Sturzenegger. Según trascendió, el recorte planteado forma parte de un proceso más amplio de ajuste estatal que busca reducir costos y redefinir funciones en distintos organismos técnicos.
Sin embargo, la situación generó un fuerte rechazo dentro del INTI. Desde sectores internos señalaron que el número de despidos en evaluación podría incluso duplicar el que inicialmente circuló. En ese contexto, se encendieron las alarmas por el impacto que podría tener una reducción de esa magnitud tanto en el funcionamiento del organismo como en el entramado productivo al que brinda asistencia.
El presidente del INTI, Miguel Romero, tomó distancia de la decisión y dejó en claro su postura frente al escenario planteado. Aseguró que, de concretarse las desvinculaciones en los términos solicitados, no se llevarán adelante bajo su gestión. La declaración expone una diferencia marcada con la línea impulsada desde el Gobierno nacional y suma incertidumbre sobre cómo se implementará finalmente el ajuste.
El conflicto escaló rápidamente y ya tuvo su primera respuesta organizada. Trabajadores y delegados del instituto convocaron a una jornada de protesta para este martes 21, con una concentración en la sede del organismo y una conferencia de prensa en la que buscarán visibilizar la situación. El reclamo apunta tanto al rechazo de los despidos como a advertir sobre las consecuencias que podría acarrear el desmantelamiento de áreas técnicas clave.
En ese marco, sostienen que el INTI cumple un rol estratégico en el desarrollo industrial argentino, especialmente en lo que respecta a asistencia tecnológica, certificaciones y apoyo a pymes. Por eso, consideran que una reducción drástica de personal no solo afectaría a los trabajadores involucrados, sino también a la capacidad operativa del instituto y a múltiples sectores productivos que dependen de sus servicios.
El proceso de ajuste se inscribe en una política más amplia de revisión del Estado nacional, con el objetivo de achicar estructuras y redefinir funciones. No obstante, el caso del INTI se convirtió en uno de los focos más sensibles por el volumen de los recortes planteados y por la resistencia que generó tanto en el ámbito interno como en sectores vinculados a la industria.
Mientras tanto, la incertidumbre sigue creciendo entre los trabajadores, que aguardan definiciones concretas sobre el alcance real de la medida. El desarrollo de la jornada de protesta será clave para medir la dimensión del conflicto y anticipar los próximos pasos en un escenario que, por ahora, se presenta abierto y con final incierto.