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ECONOMÍA

El FMI ajustó las previsiones para Argentina: menos crecimiento y más inflación en 2026

El organismo recortó la expansión del PBI al 3,5% y elevó la inflación al 30,4%.

El FMI ajustó las previsiones para Argentina: menos crecimiento y más inflación en 2026

El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a recalcular el rumbo de la economía argentina y trazó un panorama más exigente para 2026: menor crecimiento y una inflación más alta de lo previsto. En su último informe de Perspectivas de la Economía Mundial, el organismo redujo la proyección de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) al 3,5% y elevó la estimación de inflación al 30,4% anual, marcando un escenario más complejo para el país. 

La corrección implica una baja de medio punto porcentual respecto de la previsión anterior, que ubicaba el crecimiento en torno al 4%. A la vez, la inflación proyectada prácticamente duplica los cálculos que el propio FMI había realizado meses atrás, lo que refleja un deterioro en las condiciones macroeconómicas y mayores dificultades para consolidar la desaceleración de precios. 

El informe se dio a conocer en el marco de la Asamblea de Primavera del organismo y el Banco Mundial en Washington, donde también se espera que el Gobierno argentino avance en la segunda revisión del acuerdo vigente por 20.000 millones de dólares. En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, participa de reuniones clave con el objetivo de sostener el programa económico y garantizar los próximos desembolsos.

Según el análisis del organismo internacional, uno de los principales factores que explica el recorte en la proyección de crecimiento es el menor dinamismo de la actividad económica registrado durante el segundo semestre de 2025. Esa desaceleración impactó en las perspectivas para este año, en un contexto donde la recuperación aparece más gradual de lo esperado.

A esto se suma un escenario global adverso, atravesado por tensiones geopolíticas —especialmente en Medio Oriente— que presionan sobre los precios internacionales de la energía y los alimentos. Este contexto genera efectos cruzados para la Argentina: por un lado, el país se beneficia como exportador de energía; pero por otro, el aumento de precios impacta directamente en la inflación interna y en el poder adquisitivo de la población.

El dato inflacionario es, precisamente, uno de los puntos que más preocupación genera. El FMI prevé que el proceso de desaceleración continúe, pero a un ritmo más lento del previsto inicialmente. Esto implica que la baja de la inflación no será tan rápida como proyectaba el Gobierno nacional, que en su Presupuesto había estimado una suba de precios considerablemente menor.

En paralelo, el organismo mantiene para 2027 una proyección de crecimiento del 4%, lo que indica que, a mediano plazo, sigue viendo posibilidades de recuperación para la economía argentina. En cuanto a la inflación, estima que podría reducirse a niveles cercanos al 15,7% en ese mismo período, aunque siempre sujeta a la evolución del programa económico y del contexto internacional. �

Los Andes

En Salta, estas proyecciones no pasan desapercibidas. La economía provincial, fuertemente vinculada al consumo interno, la obra pública y sectores productivos como la minería y el agro, siente de manera directa cualquier variación en las variables macroeconómicas nacionales. Una inflación más alta de lo previsto impacta en el costo de vida, mientras que un crecimiento más moderado puede traducirse en menor actividad y empleo.

Comerciantes salteños ya vienen advirtiendo sobre la caída del consumo en los últimos meses, mientras que sectores productivos observan con cautela la evolución de los costos y la demanda. En ese marco, las señales que llegan desde organismos internacionales como el FMI influyen en las expectativas y en la toma de decisiones tanto del sector privado como del público.

El informe también se conoce en un momento clave para la gestión económica nacional. En los próximos días se difundirá el dato de inflación de marzo, que según anticipó el propio ministro Caputo, podría ubicarse por encima del 3%, lo que marcaría el registro más alto del año hasta el momento. Ese dato será determinante para evaluar si la tendencia a la baja en los precios logra sostenerse o si enfrenta nuevas dificultades.

A nivel político, el Gobierno busca sostener el rumbo del programa económico, apoyado en el equilibrio fiscal, la política monetaria restrictiva y la desregulación de la economía. Sin embargo, las nuevas proyecciones del FMI introducen un elemento de cautela, al señalar que la recuperación podría ser más lenta y que la inflación seguirá siendo un desafío central.

En el interior del país, y particularmente en provincias como Salta, el impacto de estas variables se traduce en cuestiones concretas: el precio de los alimentos, el costo del transporte, las tarifas y la capacidad de consumo de las familias. Por eso, cada ajuste en las previsiones económicas no solo se analiza en términos técnicos, sino también en su efecto cotidiano.

El nuevo escenario planteado por el FMI refleja, en definitiva, una economía argentina en transición, con avances en algunos frentes pero aún con desafíos estructurales importantes. La combinación de menor crecimiento y mayor inflación configura un contexto exigente, donde la estabilidad dependerá tanto de las decisiones internas como de factores externos que escapan al control del país.

Mientras tanto, el Gobierno nacional enfrenta el desafío de sostener la confianza de los mercados, cumplir con las metas acordadas y, al mismo tiempo, contener el impacto social de las medidas económicas. En ese equilibrio se juega buena parte del rumbo económico en los próximos meses, con una mirada que, desde Salta, se sigue con atención.


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