Flybondi atraviesa una de las crisis más severas desde su llegada al mercado aerocomercial argentino. La aerolínea low cost, que durante años hizo de la expansión su principal bandera, llegó a operar esta semana con un solo avión en el Aeroparque Jorge Newbery y acumula más de 2500 vuelos cancelados en el último año.
El lunes 1° de junio, la compañía realizó apenas cuatro vuelos y suspendió otros 12. Ese día tuvo disponible un único Boeing 737-800, matrícula LV-KJD, mientras el resto de la flota quedó en tierra. Para este martes, la empresa contaba con dos aeronaves en funcionamiento, todavía muy lejos de las 13 registradas en el país.
Una crisis que ya se mide en pasajeros varados
El deterioro operativo no aparece como un episodio aislado. Según datos de la consultora Adventus, entre el 1° de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026 Flybondi canceló más de 2500 vuelos, con impacto sobre más de 350.000 pasajeros.
La estadística tiene correlato en los reclamos que llegaron a Defensa del Consumidor. Un pasajero identificado como Gabriel relató que compró, a través de una plataforma, pasajes de ida y vuelta entre Buenos Aires y San Carlos de Bariloche para dos personas por $473.412,94. El tramo de ida se realizó con normalidad, pero Flybondi canceló el regreso con menos de 24 horas de anticipación. Según su denuncia, la aerolínea no ofreció un vuelo alternativo equivalente ni asistencia.
"Ante esta emergencia, nos vimos obligados a adquirir pasajes de reemplazo de último momento con la aerolínea JetSMART", señaló. El nuevo tramo de regreso costó $563.666,92, más que el viaje completo original. "Esto refleja el impacto real de verse obligado a adquirir pasajes de último momento sin margen de elección", agregó.
Solo en mayo, la puntualidad de la compañía fue del 26,64%, mientras que las cancelaciones alcanzaron el 46,93% de los vuelos programados. La comparación con sus competidoras expone la magnitud del problema: Aerolíneas Argentinas registró en el mismo período 89,77% de puntualidad y 0,56% de cancelaciones; Jetsmart, 90,13% de puntualidad y 0,32% de vuelos cancelados.
Aviones en tierra, deudas y vuelos suspendidos
La jornada del lunes dejó otra postal del derrumbe operativo. Flybondi canceló 12 vuelos y afectó a unos 2200 pasajeros en distintos puntos del país. Entre las suspensiones figuraron el FO 5050, de Ezeiza a Mendoza, previsto para las 11.30, y el FO 5900, de Ezeiza a Río de Janeiro, programado para las 17.30, según la web de Aeropuertos Argentina.
La compañía tiene 11 aviones fuera de servicio. De acuerdo con la información del medio especializado Aviación en Argentina, las aeronaves permanecen en tierra por incumplimientos vinculados al pago de contratos de leasing y servicios de mantenimiento.
El problema golpea a una empresa que llegó a ocupar el segundo lugar en el mercado de cabotaje argentino y que en diciembre pasado había anunciado un plan de expansión con 35 aeronaves Airbus y Boeing. Ese programa prometía incrementar la flota un 230% en los siguientes cuatro años.
La distancia entre aquel anuncio y la operación actual es el centro de la crisis. En diciembre y enero ya se habían registrado altos niveles de cancelaciones, en parte por demoras en la llegada de aviones alquilados. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) labró actas de infracción por suspensiones de vuelos sin aviso previo.
Durante la temporada alta de verano, entre el 8 y el 12 de enero, la aerolínea acumuló más de 22.000 pasajeros afectados y 125 vuelos regionales cancelados. El año pasado, además, recibió sanciones económicas por más de $300 millones por incumplimientos operativos.
Reprogramaciones, reintegros y una confianza en caída
Las cancelaciones se mezclaron con reprogramaciones sucesivas y demoras en los reintegros.
Eduardo, otro pasajero que acudió a Defensa del Consumidor, afirmó que compró dos vuelos entre Mendoza y Aeroparque para abril y mayo. El vuelo de ida fue reprogramado varias veces hasta su cancelación, y el de vuelta sufrió el mismo proceso. "Empecé todo este reclamo y reembolso el mismo 25/04 y todavía no me han brindado una respuesta", escribió.
El patrón se repite en otros casos. Agustín sostuvo que desde enero espera la devolución del dinero por un vuelo cancelado. Sergio Francisco afirmó que solicitó un reembolso hace casi dos meses y que solo recibió correos automáticos. Paola Andrea denunció que la empresa suspendió el vuelo de vuelta entre Buenos Aires y Misiones, no reintegró el dinero y tampoco cubrió el gasto de los pasajes en micro que debió comprar para regresar.
La pérdida de previsibilidad golpea de lleno en la experiencia del pasajero. Matías relató que Flybondi le cambió cuatro veces el horario de vuelo y canceló el regreso desde Bariloche diez horas antes de la partida, cuando viajaba con su mujer y su bebé. Según su denuncia, debió gastar $300.000 en colectivo para volver a su casa y, casi tres meses después, no había recibido el reembolso.
Cambios arriba y tensión adentro
La crisis también movió piezas dentro de la conducción. A fines de mayo, Mauricio Sana dejó de formar parte de COC Global Enterprise, el grupo controlador de Flybondi, después de más de siete años vinculado a la empresa.
"Cerrando un ciclo muy importante en mi carrera. Después de más de siete años en Flybondi y de estos intensos 100 días en OCA, donde trabajamos en el diseño del plan de transformación de la compañía, comienza una nueva etapa profesional", escribió Sana en LinkedIn.
El ejecutivo ya había dejado el cargo de CEO de Flybondi a comienzos de febrero, cuando fue designado vicepresidente de la aerolínea y CEO de OCA, otra firma del grupo COC Global Enterprise. En su despedida, destacó haber liderado "uno de los proyectos más disruptivos de la aviación argentina" y valoró el trabajo de los equipos que, según sostuvo, permitieron "democratizar el acceso al avión para millones de personas".
En su reemplazo había asumido Paz Lovisolo, quien también preside la low cost. Según los datos disponibles, Lovisolo también habría dejado el cargo ejecutivo, por lo que la operación quedó en cabeza de Leonel Dopazo, gerente de operaciones. Ese punto no fue confirmado oficialmente en los textos consultados.
Puertas adentro, la compañía ya había registrado demoras en el pago de salarios en marzo e impulsó un programa de retiros voluntarios para reducir costos. También circularon versiones sobre una posible reconversión de Flybondi hacia un modelo centrado en carga, aunque la empresa negó públicamente esa alternativa.
El desembarco de COC Global
Flybondi cambió de control accionario a mediados de 2025. Su principal inversor dejó de ser el grupo Cartesian y pasó a ser COC Global Enterprise, cuyo CEO es Leonardo Scatturice.
Scatturice quedó bajo atención pública antes de concretar su desembarco en la aerolínea. En febrero de 2025, un avión de su propiedad aterrizó en Aeroparque y permaneció en tránsito en un hangar de Royal Class. En esa aeronave viajaba Laura Belén Arrieta, quien transportaba más de una decena de valijas que no fueron inspeccionadas por la Aduana debido a una "orden de arriba" que impidió el procedimiento.
Al empresario se le atribuyen vínculos con el Gobierno de Javier Milei y cercanía con Santiago Caputo. Además, es proveedor de Trenes Argentinos y de la plataforma educativa Educ.Ar.
En paralelo, Flybondi avanzó en gestiones para expandir operaciones bajo bandera paraguaya. Representantes de la empresa mantuvieron reuniones con autoridades de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC) de Paraguay para analizar alternativas de operación en ese país.
De la revolución low cost al cuello de botella
Flybondi fue fundada en 2016 y se convirtió en la primera aerolínea low cost del país. Bajo el lema "La libertad de volar", comenzó a operar el 26 de enero de 2018, durante la apertura del mercado aerocomercial impulsada por el gobierno de Mauricio Macri.
Ese año también llegaron Norwegian, en octubre, y Jetsmart, en diciembre, dentro de lo que la gestión macrista llamó "la revolución de los aviones". La apertura incluyó la habilitación del aeropuerto de El Palomar para vuelos comerciales, una terminal clave para el modelo de bajo costo.
El experimento tuvo reveses rápidos. En diciembre de 2019, Norwegian fue absorbida por Jetsmart. En 2020, durante el gobierno de Alberto Fernández, El Palomar cerró para operaciones aerocomerciales en medio de las restricciones por la pandemia de Covid-19.
Flybondi sobrevivió a esa crisis y retomó una estrategia de crecimiento acelerado desde diciembre de 2021. Pero desde 2023 comenzó a enfrentar dificultades por la escasez de dólares para afrontar los pagos de leasing de su flota.
Tres años después de aquella nueva expansión, la low cost quedó atrapada en el extremo opuesto de su promesa inicial: pasajeros que compraron tickets baratos y terminaron con vuelos cancelados, pasajes de reemplazo más caros y reclamos sin respuesta. En Aeroparque, la imagen de un solo avión operativo condensó una crisis que ya no cabe en una reprogramación.