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FENÓMENO CLIMÁTICO

El Niño bajo la lupa de la NASA: las señales del océano que alertan por posibles eventos climáticos extremos

Los científicos siguen de cerca la evolución del fenómeno por sus posibles efectos sobre las lluvias, las sequías y las temperaturas a escala global.

El Niño bajo la lupa de la NASA: las señales del océano que alertan por posibles eventos climáticos extremos

El avance del fenómeno de El Niño mantiene en alerta a los organismos científicos que monitorean el clima mundial. A través de observaciones satelitales, la NASA sigue los cambios que se producen en el océano Pacífico ecuatorial, donde se registraron importantes anomalías en la temperatura del agua y variaciones en la altura de la superficie marina que pueden aportar información clave sobre la evolución de este proceso climático.

Las mediciones muestran un aumento térmico de hasta 1,7 °C por encima de los valores habituales en determinadas zonas y diferencias de hasta 40 centímetros en el nivel del mar. Estas señales permiten estudiar cómo se distribuye el calor en el océano y qué cambios podrían producirse en la circulación atmosférica durante los próximos meses.

El seguimiento cobra relevancia por la posibilidad de que se desarrolle un episodio particularmente intenso. Según los datos incluidos en el informe de referencia, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó en octubre una probabilidad del 83% de que el fenómeno estuviera en curso.

Sin embargo, las variaciones detectadas no permiten anticipar por sí solas la intensidad definitiva del evento ni establecer con certeza cuáles serán sus consecuencias en cada región. Para elaborar pronósticos, los especialistas combinan las observaciones satelitales con mediciones oceánicas, registros meteorológicos y modelos climáticos.

El interés científico está puesto en comprender cómo evoluciona el calentamiento del Pacífico y de qué manera puede modificar los patrones de lluvia, las temperaturas y otros procesos que influyen en el clima de distintas partes del planeta.

Qué están observando los satélites en el océano Pacífico

La NASA utiliza información obtenida desde el espacio para estudiar las variaciones en la superficie del océano y seguir la evolución de fenómenos climáticos de gran escala. En el caso de El Niño, una de las señales más importantes es el cambio en la altura del nivel del mar.

Aunque pueda parecer extraño, la superficie oceánica no tiene exactamente la misma altura en todas partes. La temperatura del agua, las corrientes y la distribución de las masas oceánicas influyen en su nivel. Cuando el agua se calienta y se expande, puede aumentar la altura de la superficie marina en determinadas zonas.

Durante el desarrollo de El Niño, el debilitamiento de los vientos alisios favorece el desplazamiento de aguas cálidas hacia el Pacífico central y oriental. Este movimiento modifica la distribución del calor acumulado en el océano y puede reflejarse en las mediciones satelitales del nivel del mar.

Las diferencias de hasta 40 centímetros mencionadas en los registros constituyen una señal que los investigadores pueden analizar para identificar dónde se concentra el agua cálida y cómo se desplaza. No obstante, esa variación no significa que el nivel del mar aumente de manera uniforme en todo el planeta.

La temperatura superficial también resulta fundamental. Los científicos comparan los valores observados con los promedios históricos para determinar la magnitud de las anomalías térmicas y evaluar si las condiciones son compatibles con el desarrollo de El Niño.

A partir de estas mediciones, los especialistas pueden seguir los cambios en el océano y mejorar la comprensión de los procesos que conectan la circulación marina con la atmósfera.

El Niño y su influencia sobre el clima mundial

El Niño forma parte del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un patrón climático natural que se desarrolla principalmente en el Pacífico tropical. Sus fases cálidas suelen aparecer cada dos a siete años, aunque no mantienen una periodicidad exacta.

Durante un episodio de El Niño, las temperaturas del océano Pacífico ecuatorial aumentan por encima de los valores normales y se modifica la circulación atmosférica. Esto puede alterar la distribución de las precipitaciones, las temperaturas y los vientos en diferentes regiones.

Sus efectos no son iguales en todos los países. Algunas zonas pueden experimentar lluvias más abundantes e inundaciones, mientras que otras pueden atravesar períodos de sequía o registrar temperaturas superiores a las habituales.

El fenómeno también puede influir en la actividad agrícola, la disponibilidad de agua, los ecosistemas marinos y la frecuencia o intensidad de determinados eventos meteorológicos.

Por eso, el seguimiento de El Niño resulta importante para distintos sectores. Los productores agropecuarios pueden utilizar los pronósticos para planificar las siembras y administrar los recursos hídricos, mientras que las autoridades y los equipos de emergencia pueden incorporar esa información a sus estrategias de prevención.

En las comunidades costeras, las variaciones de la temperatura del mar y de las corrientes también pueden repercutir sobre la pesca y los ecosistemas. Uno de los indicadores que observan los científicos es el fitoplancton, un conjunto de organismos microscópicos que cumple un papel esencial en las cadenas alimentarias marinas.

Los cambios en la temperatura y en la disponibilidad de nutrientes pueden modificar su distribución y abundancia. Las variaciones en el color del océano, detectadas mediante instrumentos satelitales, aportan información para estudiar estos procesos.

¿Puede tener consecuencias en la Argentina y en Salta?

El Niño puede influir sobre las condiciones meteorológicas de la Argentina, aunque sus efectos dependen de la época del año, de la intensidad del episodio y de la interacción con otros factores climáticos.

En distintas regiones del país, su presencia suele asociarse con una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores habituales, especialmente en sectores del centro y el noreste argentino. En determinadas circunstancias, esto puede elevar el riesgo de crecidas de ríos, anegamientos e inundaciones.

En el norte argentino, incluida la provincia de Salta, la evolución del fenómeno merece atención por sus posibles efectos sobre las lluvias, la actividad agropecuaria y el comportamiento de los cursos de agua.

Sin embargo, no significa que toda la provincia vaya a registrar precipitaciones extremas ni que los mismos efectos se produzcan en todos los departamentos. Las condiciones meteorológicas de los Valles Calchaquíes, el Valle de Lerma, el Chaco salteño y las zonas de montaña pueden presentar diferencias importantes.

Para conocer el impacto concreto en Salta es necesario consultar los pronósticos regionales y los informes actualizados del Servicio Meteorológico Nacional. La información sobre El Niño permite identificar tendencias climáticas generales, pero no reemplaza los pronósticos locales ni las alertas emitidas ante fenómenos específicos.

Por qué es importante seguir su evolución

El monitoreo satelital permite observar grandes extensiones del océano de manera continua, algo fundamental para detectar cambios que no podrían analizarse con la misma cobertura mediante mediciones realizadas únicamente desde embarcaciones o estaciones de superficie.

Al combinar datos sobre la altura del mar, la temperatura y el color del agua, los investigadores obtienen una visión más completa de la evolución del fenómeno. Esa información contribuye a alimentar modelos climáticos y a mejorar los pronósticos estacionales.

De todos modos, la detección de anomalías importantes no equivale a una confirmación automática de que se producirá el episodio más intenso desde 1950. Para sostener una afirmación de ese alcance es necesario contar con registros históricos comparables y evaluaciones científicas que permitan establecer la intensidad del evento.

El seguimiento de la NASA y de los organismos meteorológicos internacionales continuará siendo clave para determinar cómo evoluciona el calentamiento del Pacífico y qué consecuencias podría tener sobre el clima mundial.

Mientras tanto, la principal señal de alerta está en la combinación de temperaturas oceánicas elevadas, cambios en el nivel del mar y modificaciones en la circulación atmosférica. Comprender cómo interactúan estos factores permite anticipar riesgos, mejorar la preparación de las comunidades y contar con información más precisa ante posibles eventos climáticos extremos.


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