El Senado de la Nación aprobó este jueves un total de 74 pliegos judiciales para cubrir vacantes en distintos fueros federales y penales, en una votación que combinó acuerdos políticos, tensiones internas y posiciones divididas entre bloques. El resultado final fue de 44 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones, en una sesión que se extendió más de lo previsto por fuertes negociaciones de último momento.
Uno de los casos que más atención generó fue el de Verónica Michelli, cuyo pliego había quedado en duda hasta instantes antes de la votación final. Finalmente fue incluido en el paquete aprobado, pese a resistencias iniciales dentro de sectores del oficialismo. La decisión se tomó tras un cuarto intermedio en el que se redefinió el listado de candidatos a jueces, lo que permitió destrabar el tratamiento conjunto de las designaciones.
La jornada comenzó con un clima tenso en la Cámara alta, donde se discutía originalmente un número menor de pliegos. Las diferencias surgieron por la ampliación de la nómina y por la inclusión de determinados nombres que generaron objeciones políticas. Ese desacuerdo derivó en cruces y en una pausa en el debate para reordenar la estrategia legislativa.
Tras las negociaciones, se alcanzó un entendimiento que permitió avanzar con el conjunto de designaciones. En ese marco, distintas posturas convivieron dentro de los bloques. Mientras algunos senadores acompañaron la totalidad del paquete, otros optaron por rechazar o abstenerse en casos puntuales, marcando diferencias internas respecto de determinados candidatos.
El bloque kirchnerista votó en su mayoría a favor de los pliegos, aunque dejó expresadas excepciones en dos designaciones específicas. En paralelo, dentro del espacio libertario también se registraron matices, con abstenciones que fueron justificadas como decisiones individuales en función de objeciones personales a algunos nombres.
La votación fue interpretada como un cierre de etapa en la discusión por la cobertura de vacantes judiciales, un tema que venía acumulando demoras en los últimos meses. Con esta aprobación, el Senado avanzó en la renovación de cargos clave dentro del Poder Judicial, en un contexto donde la designación de magistrados suele estar atravesada por fuertes negociaciones políticas.
El resultado final reflejó un equilibrio inestable entre acuerdos y diferencias, con un paquete amplio de nombramientos que logró su aprobación pese a los cruces previos. La sesión dejó en evidencia la complejidad del consenso político cuando se trata de la integración del sistema judicial y la necesidad de destrabar acuerdos para evitar la parálisis en la cobertura de cargos vacantes.