Todo arrancó en una noche de mayo del 2022, en el corazón de Palermo, ese barrio de Buenos Aires donde la noche siempre promete algo inesperado.
El departamento de Pettinato, en una torre típica de la zona, se convirtió en el epicentro de un fuego que nadie vio venir. Melchor Rodrigo, un médico experimentado en neurología que había ido a visitar al músico, quedó atrapado en las llamas que devoraron el lugar cerca de la medianoche. El humo y las altas temperaturas no le dieron chance: el profesional de la salud, que dedicaba su vida a salvar mentes y cuerpos en los hospitales de la Capital, terminó sucumbiendo en el acto.
La fiscalía no anda con vueltas: acusa a Pettinato de haber prendido la mecha de manera intencional, sabiendo que el peligro era inminente no solo para Rodrigo, sino para el resto de los vecinos del edificio. Ese estrago doloso seguido de muerte, como lo llaman en el Código Penal argentino, es de los que pesan como plomo en la balanza judicial. Imaginate el panorama: un incendio en pleno Palermo, con sirenas de bomberos rompiendo la quietud de la noche, y una familia de luto que todavía busca respuestas en las calles de Buenos Aires. El caso revivió debates sobre la seguridad en los departamentos de la ciudad, esos edificios altos donde un descuido puede costar vidas.
El juicio oral y público se arma en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°14, con jueces como Enrique Gamboa, Gabriel Vega y Gustavo Valle al frente. Pettinato, que ya viene lidiando con el peso de la pérdida y la mirada de la sociedad argentina, enfrenta penas que van de los 8 a los 20 años. No es para menos: en un país donde los incendios en barrios como Palermo o Recoleta dejan huella en la memoria colectiva, este proceso promete ser uno de esos que marcan agenda. Mientras tanto, la Justicia porteña sigue su curso, recordándonos que en la Capital Federal, la ley no afloja ni ante los famosos.