El exjefe de Gabinete Guillermo Francos advirtió que la prolongación de la controversia en torno a Manuel Adorni está generando un costo político para el Gobierno y desviando la atención de la agenda de gestión. Señaló que la falta de definiciones claras sobre las presuntas inconsistencias patrimoniales del funcionario alimenta el clima de sospechas y deteriora la discusión pública.
En una entrevista televisiva, Francos expresó su malestar por la continuidad del tema en el debate mediático y político. Consideró que el asunto ocupa un espacio desproporcionado en relación con otras problemáticas del país y remarcó que la gestión debería concentrarse en cuestiones urgentes vinculadas a la economía, las inversiones y las reformas estructurales.
El exfuncionario sostuvo que la salida es administrativa y directa, y pasa por la presentación de la declaración jurada correspondiente. En ese sentido, respaldó el planteo de Patricia Bullrich, quien había reclamado mayor celeridad para transparentar los bienes del vocero presidencial y despejar cualquier tipo de duda. Recordó que la normativa vigente establece la obligación de presentar declaraciones al ingreso, durante el ejercicio del cargo y al momento de la salida, además de actualizaciones periódicas.
Para Francos, cualquier demora en ese procedimiento solo contribuye a generar suspicacias innecesarias. A su entender, la falta de información clara sobre el patrimonio del funcionario alimenta interpretaciones y discusiones que terminan impactando negativamente en la imagen del propio Gobierno.
El dirigente advirtió además que la persistencia del conflicto “ensucia” el vínculo entre el Estado y la ciudadanía. Según planteó, la centralidad del caso en la agenda pública termina opacando avances en áreas consideradas estratégicas, como la política energética, la llegada de inversiones y el avance de reformas económicas impulsadas por la administración.
En esa línea, señaló que el ruido político impide instalar otros temas en la conversación social. Afirmó que, mientras no exista una respuesta concreta y definitiva, cualquier intento de comunicar resultados de gestión queda relegado frente a la controversia.
Consultado sobre la continuidad de Adorni en su cargo, Francos evitó dar una definición y aclaró que esa decisión corresponde exclusivamente al Presidente. Sin embargo, reconoció que la prolongación de tensiones internas puede generar desgaste y afectar el funcionamiento general del gabinete.
Por otra parte, negó haber tenido conocimiento de supuestos pagos irregulares dentro del Ejecutivo durante su gestión. Aseguró que no existieron sobresueldos y detalló que su remuneración como jefe de Gabinete rondaba los tres millones de pesos mensuales, de acuerdo con la escala oficial vigente en ese momento.
Finalmente, describió el estilo de conducción del Presidente como poco convencional, aunque basado en una fuerte convicción personal. Destacó que se trata de un liderazgo directo, con exposición permanente de sus ideas y sin reservas a la hora de expresar su visión sobre la administración del Estado y la toma de decisiones.