MÁS DE NACIONALES



LA RIOJA

Fue condenado por abuso y se graduó en psicopedagogía en prisión, pero no podrá ejercer

Un interno que cumple condena por delitos contra la integridad sexual de una menor finalizó la carrera dentro del penal.

Fue condenado por abuso y se graduó en psicopedagogía en prisión, pero no podrá ejercer

Un caso que generó fuerte repercusión en la Rioja y volvió a poner en debate los alcances de la formación académica en contexto de encierro y los límites para el ejercicio profesional. Un hombre condenado por abuso sexual de una menor obtuvo el título de psicopedagogo mientras se encuentra cumpliendo prisión efectiva, aunque no será habilitado para ejercer la profesión.

La situación se conoció tras la difusión de una imagen en la que se lo ve celebrando su graduación dentro de la unidad penitenciaria, luego de aprobar el examen final de la carrera con buena calificación. La publicación, impulsada desde el propio servicio penitenciario, buscaba destacar el acceso a la educación superior en contextos de encierro, aunque rápidamente derivó en una fuerte controversia pública.

El interno cumple una condena de diez años por delitos de abuso sexual agravado y corrupción de menores, cometidos en el marco de su vínculo como docente de apoyo escolar. Según la investigación judicial, los hechos ocurrieron en situaciones de confianza, aprovechando la cercanía con la víctima, una niña de corta edad, a quien manipulaba para sostener los abusos.

La carrera elegida por el condenado —psicopedagogía— encendió alertas en el ámbito profesional por su estrecha relación con el acompañamiento de niños y adolescentes en procesos de aprendizaje. Esa incompatibilidad fue uno de los ejes centrales del rechazo a su eventual matriculación.

En ese sentido, el colegio profesional correspondiente dejó en claro que no podrá ser habilitado bajo ningún concepto. La decisión se fundamenta en los requisitos legales vigentes para el ejercicio de la profesión, que incluyen la presentación de antecedentes penales y criterios estrictos vinculados a la protección de la infancia.

Además, se remarcó que ante situaciones de este tipo intervienen los órganos de ética y disciplina profesional, con el objetivo de analizar cada caso y resguardar el interés superior de niños, niñas y adolescentes. También se informó que la situación será puesta en conocimiento de entidades profesionales a nivel nacional.

El episodio abrió un debate más amplio sobre el rol de la educación dentro de las cárceles. Mientras algunos sectores destacan su valor como herramienta de reinserción social, otros advierten sobre la necesidad de evaluar con mayor cuidado las trayectorias formativas cuando están vinculadas a delitos graves y a profesiones sensibles.

Más allá de la discusión, la definición institucional cerró cualquier posibilidad de ejercicio profesional para el condenado, en un caso que continúa generando repercusiones por su impacto ético y social.

 


¿Te gustó la noticia? Compartíla!