MÁS DE NACIONALES



Movilización masiva

Fuerte mensaje contra el Gobierno en una nueva jornada de Ni Una Menos

Hubo fuertes críticas a las políticas actuales y un pedido de respuestas urgentes frente a la violencia de género.

Fuerte mensaje contra el Gobierno en una nueva jornada de Ni Una Menos

Una multitud de mujeres volvió a marchar en una nueva jornada de Ni Una Menos, en el marco de los 11 años de la primera gran movilización contra la violencia de género en el país. La convocatoria estuvo marcada por el dolor y la indignación ante los femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia, casos que reactivaron el reclamo social y político por medidas urgentes.

La manifestación se desarrolló con consignas que volvieron a poner en el centro la exigencia de vivir libres de violencia, con autonomía económica y sin situaciones de vulnerabilidad estructural. El reclamo no solo apuntó a los hechos recientes, sino también a la persistencia de una problemática que, según datos de organizaciones sociales, deja más de 3.000 mujeres víctimas de femicidio en Argentina desde 2015.

 

Marcha Ni Una Menos - Congreso - 3 de junio - drone

 

Durante la jornada, se difundió un documento con fuertes cuestionamientos a las políticas vigentes en materia de género. Allí se reclamaron renuncias, condenas en casos judiciales aún pendientes y la restitución de programas de prevención y acompañamiento que fueron recortados o debilitados en los últimos años. El mensaje central apuntó a la necesidad de un Estado presente y con herramientas efectivas para prevenir nuevos crímenes.

Las calles reflejaron una postal repetida pero aún vigente: carteles con nombres de víctimas, consignas colectivas y una fuerte presencia de organizaciones feministas y autoconvocadas. El clima estuvo atravesado por el cansancio y la preocupación, pero también por la persistencia de un movimiento que, pese al paso del tiempo, mantiene su capacidad de movilización.

En distintos tramos de la marcha se repitieron referencias a la inseguridad cotidiana que atraviesan las mujeres, desde el temor al regreso a sus hogares hasta las estrategias de cuidado entre amigas y familiares. Situaciones simples, como avisar al llegar a destino, siguen siendo parte de una rutina marcada por la violencia estructural.

El recuerdo del primer Ni Una Menos, surgido como respuesta a un femicidio que conmocionó al país, funcionó como eje simbólico de la jornada. Once años después, el reclamo se mantiene vigente y amplificado por nuevos casos que vuelven a exponer la gravedad del problema.

La movilización concluyó con la dispersión ordenada de los distintos grupos que participaron, dejando en evidencia que el reclamo por el fin de la violencia de género sigue siendo una de las demandas sociales más persistentes del país, con un fuerte impacto en la agenda pública y política.

 


¿Te gustó la noticia? Compartíla!