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REACOMODAMIENTO

Gerardo Zamora arma bloque propio y profundiza la crisis del peronismo en el Senado

El gobernador santiagueño tomó distancia del kirchnerismo y reflotó el Frente Cívico por Santiago junto a Elia Moreno.

Gerardo Zamora arma bloque propio y profundiza la crisis del peronismo en el Senado

El escenario político nacional volvió a mover fichas con la decisión de Gerardo Zamora de conformar un bloque propio en el Senado y marcar distancia del kirchnerismo. El gobernador de Santiago del Estero, que acaba de asumir su banca, resolvió revivir el sello del Frente Cívico por Santiago y sumó a su compañera de lista, Elia Moreno, para dar forma a una bancada independiente que ya empezó a generar inquietud en el peronismo.

El efecto inmediato es numérico pero también político: el bloque que conduce José Mayans venía de una retracción importante y, con esta salida, podría quedar con apenas 26 senadores, lejos de la fuerza que ostentaba hace algunas semanas. El corrimiento santiagueño no solo achica el espacio, sino que expone la dificultad del kirchnerismo para sostener alineamientos internos en un Congreso más fragmentado y con gobernadores que buscan margen propio de negociación.

Aunque en el entorno de Mayans persistía la esperanza de retener a Zamora, en las últimas semanas se habían acumulado señales de distanciamiento. Una de ellas fue el encuentro del mandatario con Diego Santilli en el marco de las gestiones por el Presupuesto y las reformas que impulsa el Gobierno nacional. Ese gesto encendió alarmas en los operadores peronistas, que interpretaron la foto como la antesala de una ruptura.

La relación del santiagueño con el kirchnerismo siempre tuvo un movimiento pendular. Zamora fue un aliado estratégico de Cristina Fernández de Kirchner en sus años de mayor influencia, y su peso quedó claro cuando en 2014 llegó a ser presidente provisional del Senado, integrando la línea de sucesión. Más tarde, durante el gobierno de Alberto Fernández, su esposa, Claudia Ledesma Abdala, ocuparía el mismo cargo, reforzando la presencia santiagueña en la Cámara Alta. Sin embargo, esa cercanía nunca implicó una subordinación absoluta: el Frente Cívico mantuvo estructura propia y autonomía en sus decisiones nacionales.

En el plano electoral, el santiagueño llega a esta instancia con un capital político consolidado. En las últimas elecciones obtuvo dos de las tres bancas disponibles en su provincia, mientras que José “Pichón” Neder —alineado al kirchnerismo— retuvo la tercera. Esa configuración permitió ordenar momentáneamente el vínculo con el peronismo, pero no anticipaba un alineamiento automático en el nuevo ciclo parlamentario.

La decisión de Zamora también genera expectativas sobre lo que pueda ocurrir en la Cámara de Diputados, donde cuenta con siete legisladores propios que, hasta ahora, continúan dentro del bloque que conduce Germán Martínez. En el peronismo temen que la salida en el Senado derive en un reacomodamiento similar en la Cámara baja, donde la primera minoría es un objetivo estratégico para conservar lugares clave como los que dependen del Consejo de la Magistratura.

El rediseño legislativo empezará a ordenarse en los próximos días, cuando juren los diputados electos en octubre y se aceleren las negociaciones por autoridades, bloques y acuerdos. Mientras tanto, la jugada de Zamora reconfigura el tablero político y confirma una tendencia que viene ganando terreno: los gobernadores buscan despegarse de viejas estructuras nacionales y recuperar autonomía para negociar directamente con la Casa Rosada.

 

En un Congreso marcado por la dispersión y la falta de mayorías claras, la decisión del mandatario santiagueño refuerza el peso de las fuerzas provinciales y anticipa un período legislativo más volátil, donde cada voto será decisivo y cada movimiento podrá inclinar el rumbo de las próximas leyes. La salida de Zamora del kirchnerismo no cierra una etapa: abre otra más incierta.


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