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Incendios forestales consumen miles de hectáreas y complican rutas y comunidades

Las llamas avanzan por zonas rurales y parques, mientras brigadistas y vecinos trabajan sin descanso y la lluvia prevista ofrece un alivio parcial.

Incendios forestales consumen miles de hectáreas y complican rutas y comunidades

Los incendios forestales siguen fuera de control y ya arrasaron más de 21.000 hectáreas de bosques, pastizales y terrenos productivos. La combinación de altas temperaturas, viento intenso y sequía prolongada convirtió a varias localidades en zonas de riesgo extremo, obligando a cortar tramos de la Ruta Nacional 40 para proteger a los vecinos y al personal de emergencia.

Brigadistas, bomberos y vecinos trabajan de manera ininterrumpida para contener el fuego. Solo en Puerto Patriada, más de 660 personas, junto a ocho medios aéreos, maquinaria pesada y embarcaciones, lograron contener las llamas en un 85%, según informó el gobernador de la provincia afectada. Aun así, el riesgo permanece en áreas cercanas y el fuego sigue afectando parques y zonas rurales, con graves daños en la fauna y la flora local.

La catástrofe ígnea fue declarada oficialmente por el Concejo Deliberante, lo que permite gestionar recursos de manera urgente para reconstruir viviendas, asistir a la población y reparar la infraestructura afectada. En paralelo, el Gobierno nacional confirmó el envío de fondos extraordinarios para apoyar las tareas de contención y asistencia, aunque aún no se definió el monto total.

El impacto sobre la comunidad es notable: se registran cortes de energía eléctrica, interrupciones en las comunicaciones y daños severos en caminos y tendidos eléctricos. Los vecinos enfrentan dificultades para acceder a sus viviendas y mantener la seguridad de animales y cultivos, mientras los equipos de emergencia continúan con guardias permanentes.

Las autoridades esperan que la lluvia pronosticada para esta semana alivie el avance de las llamas. Ayer por la tarde, una llovizna llegó a algunas zonas afectadas, pero su intensidad no fue suficiente para detener el fuego en parques ni en áreas rurales. Los expertos destacan que, aunque las precipitaciones ayudarán, los vientos fuertes y el índice de incendios extremo mantienen la situación delicada.

Las rutas y caminos cercanos a las áreas afectadas permanecen monitoreados constantemente. El corte en la Ruta Nacional 40 permite solo el paso de personal de seguridad y brigadistas, mientras se controla el tráfico y se minimizan los riesgos ante ráfagas que superan los 50 km/h.

El trabajo conjunto entre provincias y equipos nacionales de manejo del fuego demuestra la magnitud del operativo. La coordinación incluye brigadistas de Neuquén, Río Negro, Santiago del Estero y Córdoba, quienes aportan recursos y experiencia para contener el avance de las llamas.

Mientras tanto, la comunidad espera que las lluvias se intensifiquen en los próximos días. El pronóstico indica precipitaciones que podrían ser fuertes por momentos, un dato clave para mitigar el impacto ambiental y proteger las zonas rurales. Sin embargo, la emergencia continúa y las autoridades reiteran la necesidad de extremar cuidados y mantener la vigilancia constante.

El fuego dejó un escenario devastador: cientos de hectáreas de bosques nativos destruidos, pérdida de fauna y daños en infraestructuras vitales. La recuperación será lenta y requerirá de recursos y coordinación entre los distintos niveles de gobierno y la sociedad civil.

A medida que la lluvia comience a caer con mayor intensidad, los brigadistas esperan consolidar los avances logrados hasta ahora y reducir el riesgo de nuevos focos. Hasta entonces, la comunidad sigue viviendo con la incertidumbre y la tensión que generan incendios de esta magnitud, mientras se mantiene el operativo de contención en todo el territorio afectado.

 

 
 

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