La musaka griega es uno de esos platos que enamoran desde el primer bocado. Potente, sabrosa y bien hogareña, combina ingredientes simples con una preparación que tiene algo de ritual y mucho de cariño. Es una receta perfecta para cuando tenés ganas de cocinar “algo distinto”, pero sin irte a técnicas imposibles.
Este plato emblemático de la cocina griega tiene como protagonistas a la berenjena, la carne picada y una salsa blanca espesa y suave que corona todo. Bien hecha, la musaka es un abrazo caliente al plato, ideal para compartir y llevarse todos los elogios de la mesa.
Aunque puede parecer elaborada, la musaka no es complicada: requiere tiempo y orden, nada más. Y el resultado vale cada minuto. Si alguna vez la probaste de viaje o en un restaurante y pensaste “esto en casa no sale”, quedate tranquilo: con esta receta, sale y sale muy bien.
La musaka tiene raíces en la cocina del Mediterráneo oriental, pero su versión más conocida se consolidó en Grecia a principios del siglo XX. Fue el chef Nikolaos Tselementes quien incorporó la salsa bechamel al plato, dándole esa identidad tan característica que hoy conocemos y amamos.
Los cinco pasos para una “musaka” casera deliciosa
La preparación se basa en capas, algo parecido a una lasaña, pero sin pastas. El secreto está en tratar bien cada parte y no apurarse.
Paso 1: Preparar las berenjenas
- Lavá 3 o 4 berenjenas grandes y cortalas en rodajas de medio centímetro, a lo largo.
- Salalas apenas y dejalas reposar unos 20 minutos para que larguen el amargor.
- Secalas con papel de cocina y dorá las rodajas en una sartén con un poco de aceite de oliva, vuelta y vuelta, hasta que estén tiernas y doradas.
- Reservá.
Paso 2: Hacer el relleno de carne
- En una sartén amplia, rehogá una cebolla grande picada en aceite de oliva hasta que esté transparente.
- Sumá 500 g de carne picada (tradicionalmente es de cordero, pero con carne vacuna queda espectacular).
- Cociná bien y agregá 1 diente de ajo picado, tomate triturado o puré (unos 200 g), sal, pimienta, una pizca de canela y, si te gusta, nuez moscada.
- Dejá que la salsa se reduzca y quede bien sabrosa y espesa.
- Retirá del fuego.
Paso 3: Preparar la salsa blanca
- En una olla, derretí 50 g de manteca, agregá 50 g de harina y cociná un minuto sin que tome color.
- Incorporá de a poco 500 ml de leche caliente, mezclando sin parar para evitar grumos.
- Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada.
- Cuando espese, apagá el fuego y, si querés una versión bien griega, sumá un huevo batido y un poco de queso rallado.
Paso 4: Armar la musaka
- En una fuente para horno aceitada, colocá una capa de berenjenas, encima una de carne, otra de berenjenas y así hasta terminar.
- Cubrí todo con la salsa blanca, emparejá bien y espolvoreá con queso rallado.
Paso 5: Hornear
- Llevá a horno medio (180 °C) durante unos 35–40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y firme.
- Sacala y dejala reposar al menos 10 minutos antes de cortar: esto es clave para que mantenga la forma.
Tips para mejorar o reversionar la famosa receta griega
- La musaka griega casera es un plato rendidor, sabroso y con mucha presencia, ideal para una comida especial o para cortar la rutina. No es rápida, pero tampoco difícil, y el resultado siempre paga el esfuerzo.
- Como tip final, podés hacerla con anticipación: al día siguiente está incluso más rica.
- También se puede versionar con papa en lugar de berenjena, hacer una opción vegetariana con lentejas o sumar zucchini para variar.