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Inflación en Argentina: febrero cerraría cerca del 3% y en Salta ya se siente el impacto en alimentos y tarifas

Las consultoras privadas estiman que el IPC de febrero se moverá entre el 2,3% y el 2,9%.

Inflación en Argentina: febrero cerraría cerca del 3% y en Salta ya se siente el impacto en alimentos y tarifas

La inflación en Argentina volvería a ubicarse cerca del 3% en febrero, según las principales estimaciones privadas, y en Salta el impacto ya se percibe con claridad en las góndolas, las carnicerías y las boletas de servicios. Tras el 2,9% registrado en enero y un acumulado interanual del 32,4%, los analistas coinciden en que el proceso de desaceleración continuará, pero de manera lenta y sin bajas significativas al menos hasta abril.

Las proyecciones más optimistas ubican el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero entre el 2,3% y el 2,5%, mientras que otras estimaciones lo posicionan entre el 2,8% y el 2,9%. De confirmarse estos números, el dato sería similar o levemente inferior al de enero, consolidando una inflación mensual que se mantiene por encima del 2% y todavía lejos de perforar ese piso.

En el plano regional, Argentina continúa en el segundo lugar del ranking de inflación en América Latina, una posición incómoda que refleja que, pese a la desaceleración respecto de los picos registrados en años anteriores, el país sigue enfrentando uno de los mayores desafíos en materia de precios. Sin embargo, a nivel mundial logró mejorar su ubicación: en el último tiempo dejó de encabezar la lista global y ahora se ubica en el sexto puesto entre las economías con mayor inflación.

El relevamiento de expectativas de mercado difundido por el Banco Central proyectó para febrero una suba en torno al 2,1%, levemente inferior a lo que había anticipado para enero. No obstante, otras consultoras privadas mantienen estimaciones algo más elevadas, principalmente por el peso que tuvieron los alimentos y las tarifas en la estructura de precios del mes.

En Salta, comerciantes y consumidores describen un escenario que combina cierta estabilidad en algunos productos con aumentos puntuales que impactan de lleno en el bolsillo. La carne volvió a mostrar movimientos, especialmente en cortes populares, mientras que frutas, verduras y lácteos también registraron ajustes. A eso se suman las subas en servicios públicos y colegios privados, que inciden de manera directa en el presupuesto familiar en el arranque del ciclo lectivo.

El rubro alimentos y bebidas sigue siendo uno de los más sensibles dentro del IPC nacional y también en la medición regional. En la provincia, la dependencia de productos que llegan desde otras jurisdicciones hace que cualquier variación en costos de transporte o logística se traslade rápidamente al precio final. Así, aunque la inflación mensual muestre cierta moderación en términos estadísticos, la percepción social continúa siendo de presión constante.

Las tarifas también jugaron un rol clave en febrero. Los ajustes en servicios como electricidad, gas y transporte público repercuten no solo en el gasto directo de los hogares, sino también en la estructura de costos de comercios y pymes, que luego trasladan parte de ese incremento a los precios. En Salta capital y el interior provincial, el aumento en los servicios básicos es un tema recurrente en las conversaciones cotidianas.

Los analistas económicos advierten que el proceso de desinflación será gradual. Si bien destacan que el ritmo actual está muy por debajo de los registros mensuales que supo tener la Argentina en momentos críticos, remarcan que todavía no se alcanzó una estabilidad consolidada. En ese marco, estiman que recién a partir de abril podría observarse una baja más marcada, siempre y cuando no haya sobresaltos cambiarios ni nuevos ajustes fuertes en precios regulados.

En paralelo, el dato interanual del 32,4% muestra una fuerte desaceleración respecto de años anteriores, cuando la inflación superaba cómodamente los tres dígitos. Ese cambio de tendencia es uno de los principales argumentos del Gobierno nacional para sostener que el programa económico está dando resultados. Sin embargo, el desafío ahora es sostener la baja sin que el proceso se estanque en niveles todavía elevados para el estándar regional.

En Salta, el impacto de la inflación tiene particularidades propias. La estructura económica provincial, con fuerte presencia del sector público, comercio y economías regionales, hace que cualquier variación en el consumo interno se sienta con rapidez. Cuando los precios suben por encima de los salarios, el movimiento en los centros comerciales y mercados barriales tiende a resentirse.

El consumo masivo viene mostrando señales de retracción en distintos puntos del país y la provincia no es la excepción. Comerciantes del microcentro salteño señalan que las ventas se mantienen estables en algunos rubros, pero con tickets promedio más bajos. En barrios y localidades del interior, la compra se vuelve más selectiva: se priorizan productos esenciales y se postergan gastos no urgentes.


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