La investigación por el caso de Agostina Vega incorporó en las últimas horas una serie de planteos que amplían el foco de la causa más allá de la hipótesis inicial. La abogada del padre de la joven, Fernanda Alaniz, sostuvo que existen elementos que permiten analizar la posible existencia de una trama criminal de mayor alcance y no descartó la participación de múltiples personas en distintos niveles.
Según la letrada, algunas declaraciones y mensajes incorporados al expediente comenzaron a delinear un escenario más complejo del que se había planteado en un primer momento. En ese sentido, afirmó que surgieron referencias a posibles ajustes de cuentas y a maniobras vinculadas con el intercambio de mujeres como parte de presuntas deudas, lo que abrió nuevas líneas de investigación dentro de la causa judicial.
Uno de los puntos más sensibles del planteo de la defensa se centra en la situación de la madre de la joven, a quien se busca convocar a declarar para esclarecer inconsistencias detectadas en sus primeras manifestaciones ante la Justicia. Alaniz consideró que existen contradicciones que deben ser explicadas en sede judicial y que su testimonio podría resultar clave para reconstruir determinados vínculos previos al hecho.
La abogada sostuvo además que no se trata de una imputación directa, sino de la necesidad de aclarar aspectos que surgieron a partir de la propia información incorporada al expediente. En ese marco, remarcó que la investigación avanza sobre diferentes hipótesis y que algunas declaraciones públicas generaron interrogantes que deberán ser evaluados por la fiscalía interviniente.
En paralelo, la causa también analiza comunicaciones y mensajes que, según la defensa, podrían dar cuenta de la existencia de un grupo de personas con algún grado de organización. Entre ellos se mencionan frases que hacen referencia a terceros no identificados plenamente, lo que llevó a profundizar la búsqueda de posibles conexiones entre los involucrados.
La investigación también se apoya en dichos atribuidos a personas vinculadas al entorno de los imputados, entre ellos referencias a maniobras de intercambio y deudas que, según la interpretación de la defensa, podrían encuadrarse en una estructura delictiva más amplia. Este punto es considerado clave para determinar si el hecho se inscribe en un caso aislado o en un esquema de mayor complejidad.
Otro de los nombres que aparece en el expediente es el de Claudio Barrelier, señalado por la defensa como una figura central dentro de la investigación. Alaniz fue contundente al describirlo como un posible autor de múltiples delitos y planteó la necesidad de avanzar en la búsqueda de eventuales víctimas anteriores o hechos similares que permitan reconstruir un patrón de conducta.
En esa línea, también se analizan posibles vínculos con otras personas del entorno, entre ellas Marianela y Soledad, además de la madre del principal acusado. El objetivo es determinar si existía conocimiento o participación en una eventual estructura delictiva.
La defensa impulsa además nuevas medidas de prueba, entre ellas pericias y toma de testimonios, con el fin de precisar el rol de cada una de las personas mencionadas en el expediente. También se trabaja sobre el contacto con una presunta víctima de años anteriores, que podría aportar información relevante para la causa.
Mientras la investigación avanza, la querella insiste en que los elementos reunidos hasta el momento obligan a mantener abiertas distintas líneas de análisis. El expediente continúa en etapa de recolección de pruebas, con la expectativa de definir si se trató de un hecho aislado o de una organización delictiva con ramificaciones más amplias.