La investigación por el femicidio de Agostina Vega incorporó en las últimas horas un testimonio que podría resultar determinante para reconstruir los movimientos del principal acusado antes de su detención. Se trata de la declaración de Soledad, expareja de Claudio Barrelier y propietaria del Ford Ka que actualmente permanece bajo peritajes judiciales.
La mujer decidió hablar públicamente por primera vez y brindó detalles sobre las circunstancias en las que el sospechoso utilizó su vehículo durante el feriado del 25 de mayo, una jornada considerada clave dentro de la causa. Según relató, Barrelier insistió durante varias horas para que le prestara el automóvil y finalmente logró convencerla, pese a que inicialmente ella se había negado.
De acuerdo con su versión, los contactos comenzaron el día anterior, cuando el acusado retomó la comunicación a través de llamados y mensajes. En un primer momento intentó acercarse con distintas excusas y, más tarde, le pidió el vehículo argumentando que debía realizar una diligencia familiar. Aunque la respuesta fue negativa, la insistencia continuó hasta que la mujer terminó accediendo.
La mañana siguiente, Barrelier llegó hasta la vivienda de Soledad y retiró el Ford Ka. Antes de hacerlo, le comentó que había estado en contacto con las autoridades porque, supuestamente, había sido una de las últimas personas en ver a la adolescente desaparecida.
La propietaria del vehículo recordó que durante ese encuentro percibió una sensación extraña y le pidió que no se marchara. Sin embargo, el hombre tomó las llaves y se retiró. Durante más de una hora permaneció fuera de contacto, sin responder mensajes ni llamadas, lo que generó preocupación en la mujer, que incluso llegó a pensar que no volvería a recuperar el automóvil.
Cuando finalmente regresó, su actitud no llamó la atención de inmediato. Según el relato, se mostró tranquilo y actuó con total normalidad. Más tarde continuaron realizando actividades cotidianas y no observó elementos extraños dentro del vehículo que pudieran despertar sospechas.
Uno de los momentos que más impactó a la testigo ocurrió mientras compartían esas horas posteriores. En medio de la intensa búsqueda de Agostina, el padre de la adolescente mantuvo una conversación con Barrelier. La mujer aseguró haber presenciado ese intercambio y sostuvo que le llamó la atención la seguridad con la que el acusado respondía y relataba los hechos.
Ese comportamiento, explicó, adquirió otro significado con el correr de los días y a medida que avanzó la investigación. Según manifestó, recién después de conocerse los detalles del caso comenzó a interpretar situaciones que hasta entonces le habían parecido normales dentro de la relación que mantenían.
La mujer también señaló que el vínculo con Barrelier había finalizado apenas una semana antes de la desaparición de la adolescente. Aunque la relación había sido breve, aseguró que con el paso del tiempo comprendió que muchas de las situaciones vividas estaban marcadas por manipulaciones y engaños.
Mientras tanto, la Justicia continúa avanzando con distintas medidas para establecer con precisión qué ocurrió durante las horas previas al hallazgo de pruebas clave en la causa. Entre las tareas ordenadas se encuentran peritajes sobre comunicaciones telefónicas, análisis de dispositivos y el estudio de registros técnicos que permitan reconstruir movimientos y ubicaciones.
Uno de los principales objetivos de los investigadores es determinar el recorrido exacto que realizó el Ford Ka durante el tiempo en que estuvo en poder del acusado. Esa franja horaria es considerada fundamental para la reconstrucción de los hechos y podría aportar información relevante para el avance de la investigación.
Con el vehículo aún bajo análisis y nuevas pruebas en evaluación, los investigadores buscan completar el rompecabezas de una causa que sigue sumando elementos y testimonios en torno a los momentos previos a la detención del principal imputado por el femicidio de Agostina Vega.