Los medicamentos de uso frecuente son considerablemente más caros en Argentina que en otros mercados internacionales. Un relevamiento sobre 17 principios activos detectó que los precios locales superan a los del exterior en el 90% de las comparaciones, con una diferencia mediana de 3,1 veces.
El análisis comparó los valores de venta al público en farmacias argentinas con los registrados en Brasil, Estados Unidos, Francia, España e India. Para establecer una referencia homogénea, los precios fueron calculados según la Dosis Diaria Definida (DDD), una unidad utilizada internacionalmente para comparar el consumo de medicamentos.
Las mayores diferencias aparecen frente a India, donde los precios argentinos resultan, en promedio, 6,7 veces superiores. La brecha también es significativa frente a España, con 5,3 veces, y Francia, con 3,4 veces. En comparación con Estados Unidos, la diferencia alcanza 1,8 veces, mientras que frente a Brasil llega a 1,6 veces.
Entre los medicamentos analizados aparecen tratamientos de uso habitual para enfermedades crónicas. La levotiroxina, utilizada para el hipotiroidismo, tiene un costo mensual estimado de US$ 19,3 en Argentina, frente a US$ 3,1 en los mercados de referencia.
La diferencia también se observa en la atorvastatina, indicada para controlar el colesterol. El tratamiento mensual ronda los US$ 43,1 en el país, mientras que en el exterior se ubica cerca de los US$ 8.
En el caso de la metformina, uno de los medicamentos más utilizados para el tratamiento de la diabetes tipo 2, el costo mensual alcanza los US$ 26,1 en Argentina contra unos US$ 5,3 en los países comparados.
Las diferencias se mantienen cuando se analiza el precio correspondiente a una dosis diaria. La levotiroxina cuesta alrededor de US$ 0,644 por día en Argentina, frente a una mediana internacional de US$ 0,103. Para la atorvastatina, el valor local llega a US$ 1,437 contra US$ 0,267, mientras que la metformina registra US$ 0,871 frente a US$ 0,175.
El relevamiento vuelve a poner bajo la lupa el costo de los medicamentos y el impacto que tienen sobre el bolsillo de quienes necesitan tratamientos de manera permanente. La situación resulta especialmente relevante en enfermedades crónicas, donde la compra de remedios representa un gasto mensual sostenido.
Los datos también forman parte del debate sobre los cambios que impulsa el Gobierno en el mercado farmacéutico. Entre las medidas planteadas aparecen una mayor desregulación, la posibilidad de que las provincias realicen importaciones directas y el impulso de la prescripción por nombre genérico.
Una de las experiencias mencionadas es la compra de medicamentos a India realizada por Mendoza. La estrategia apunta a ampliar las alternativas de abastecimiento y generar mayor competencia para reducir los costos de los tratamientos.
El escenario plantea así una fuerte diferencia entre los precios que pagan los consumidores argentinos y los valores registrados en otros mercados, especialmente en medicamentos de uso frecuente y destinados al tratamiento de enfermedades crónicas.