La causa por el femicidio de Agostina Vega avanza con una serie de medidas judiciales simultáneas que buscan reconstruir con precisión cómo ocurrió el crimen y quiénes pudieron haber participado en la logística posterior. En las últimas horas se realizaron allanamientos y peritajes en dos lugares considerados clave para la investigación, mientras la Justicia profundiza el análisis de pruebas biológicas, testimonios y registros de cámaras de seguridad.
Uno de los procedimientos se llevó adelante en la vivienda del principal acusado, donde equipos forenses trabajan sobre rastros biológicos en busca de manchas de sangre, material genético y otros indicios que permitan esclarecer la mecánica del hecho. En el lugar también se ordenó el secuestro de ropa perteneciente a los habitantes de la casa y se dispusieron medidas complementarias para preservar posibles evidencias.
De manera paralela, otro equipo intervino en un lavadero donde habría sido limpiado un vehículo que, según la investigación, habría sido utilizado para trasladar el cuerpo de la víctima hasta un descampado. Ese automóvil, un Ford Ka, pertenece a una mujer que aparece vinculada al entorno del principal sospechoso, lo que abrió nuevas líneas de análisis para los investigadores.
Las cámaras de seguridad de la zona y distintos testimonios ubican el rodado en el sector donde posteriormente fue hallado el cuerpo, lo que refuerza la hipótesis de su utilización en el traslado. En ese contexto, la fiscalía ordenó medidas para determinar si existieron maniobras destinadas a borrar rastros del hecho.
En la vivienda del acusado también se realiza una reconstrucción detallada mediante planimetría forense, con el objetivo de establecer dimensiones, distribución de los ambientes y posibles recorridos dentro del inmueble. Los peritos buscan determinar si el crimen ocurrió efectivamente en ese lugar, tal como surge de la hipótesis principal de la investigación.
Mientras tanto, el análisis de material genético y la evaluación de proyecciones de sangre forman parte de una línea de trabajo que apunta a reconstruir minuto a minuto lo sucedido. La causa también contempla la presencia de otras personas en el domicilio al momento del hecho, lo que amplía el alcance de la investigación.
En paralelo a los operativos, la querella de la familia de la víctima planteó sospechas sobre la posible participación de terceros en tareas posteriores al crimen. La representación legal sostiene que podría haber existido colaboración en la utilización y limpieza del vehículo involucrado, e incluso advierte sobre eventuales maniobras de encubrimiento.
Según esa postura, la entrega del automóvil habría ocurrido pese a que la situación del principal acusado era de conocimiento público, lo que abre interrogantes sobre el grado de conocimiento que tenían quienes lo facilitaron. A partir de eso, se solicita que se profundice la investigación sobre posibles responsabilidades adicionales.
Los investigadores, en tanto, mantienen abierta la causa y no descartan nuevas imputaciones a medida que avancen los peritajes. El trabajo judicial se centra ahora en consolidar la evidencia recolectada en los distintos operativos y en reconstruir la cadena de hechos que derivó en el femicidio y sus movimientos posteriores.