La reestructuración del Estado en áreas estratégicas sumó un nuevo capítulo con la renuncia de Carlos Casares como interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Su salida, calificada como indeclinable, se convirtió en la quinta baja registrada en menos de 24 horas dentro del Gobierno nacional y volvió a poner el foco en el proceso de transformación del esquema energético.
El alejamiento de Casares se produce en plena transición hacia un nuevo modelo regulatorio que prevé la unificación del Enargas y el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) en un único organismo. Ese ente unificado comenzaría a funcionar a partir del 1 de marzo de 2026 y tendrá a su cargo la supervisión integral del sistema energético, en un contexto marcado por la revisión de tarifas, la necesidad de inversiones y la proximidad del período invernal.
En paralelo a esta renuncia, durante la misma jornada se registraron cambios en otras áreas sensibles del Ejecutivo, como la Secretaría de Transporte, Trenes Argentinos Operaciones, Trenes Argentinos Infraestructura y la Unidad de Información Financiera. El cuadro general expuso una renovación profunda de equipos técnicos y políticos, con impacto directo en sectores clave de la administración pública.
En su carta de dimisión, Casares realizó un extenso repaso de su gestión al frente del organismo regulador del gas y reconoció que no logró cumplir con las expectativas que se habían depositado en su rol. El punto central de su decisión estuvo vinculado a su exclusión del directorio del futuro Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, pese a haberse presentado al concurso público de antecedentes para integrar esa conducción.
Según expresó, su intención era continuar colaborando con el proceso de unificación de los entes reguladores, con el objetivo de construir un organismo autárquico con estándares de calidad comparables a los de reguladores internacionales. Sin embargo, al advertir que no contaba con el respaldo necesario para seguir en funciones, optó por dar un paso al costado.
Casares había asumido la intervención del Enargas en enero de 2024, luego de haber participado desde 2023 en el diseño de los lineamientos de la política energética del actual oficialismo. En esa etapa, integró equipos técnicos que trabajaron en aspectos regulatorios vinculados al gas natural, el GNL y otros combustibles gaseosos, además de aportar al capítulo energético de la Ley de Bases.
Durante su gestión, uno de los ejes centrales fue la implementación de la Adecuación Tarifaria Transitoria para el transporte y la distribución de gas, un esquema que incluyó compromisos de inversión por parte de las empresas prestadoras. También se avanzó con la Revisión Quinquenal Tarifaria, un proceso clave para definir el marco de ingresos y obligaciones del sector en el mediano plazo.
En ese período, el organismo cumplió con los lineamientos establecidos por el Decreto 55/2023 y llevó adelante una reducción significativa de su estructura interna. El plantel de personal pasó de más de 700 trabajadores a poco más de 500, como parte de un proceso de reorganización administrativa orientado a disminuir costos y mejorar la eficiencia operativa.
Otro de los puntos destacados de la gestión fue la elaboración de nuevas normativas vinculadas al gas natural y al GNL, con la participación de equipos técnicos especializados. En esa línea, se concretó la Revisión Quinquenal Tarifaria correspondiente al período 2025–2030, el tercer proceso integral de este tipo desde la creación del Enargas.
Además, se introdujeron ajustes mensuales en las tarifas de transporte y distribución y se avanzó en la regularización del traslado del precio del gas a las facturas finales mediante el esquema de Diferencias Diarias Acumuladas. Estas medidas buscaron dar mayor previsibilidad al sistema y reducir distorsiones acumuladas en años anteriores.
La gestión también incluyó la regularización de subdistribuidores, la evaluación del desempeño de las licenciatarias de servicios y la tramitación de prórrogas de licencias, conforme a lo establecido por la Ley 24.076. En paralelo, se destrabaron expedientes históricos vinculados al abastecimiento de gas y se reactivaron procedimientos sancionatorios que permanecían sin resolución.
En materia institucional, el Enargas volvió a integrarse a la Asociación de Reguladores Iberoamericanos de Energía, retomando espacios de intercambio técnico y cooperación regional. A esto se sumó la asistencia en la reglamentación de capítulos de la Ley de Bases relacionados con hidrocarburos y con el diseño del nuevo ente regulador unificado.
Por último, desde el organismo se impulsaron mejoras en materia de transparencia y acceso a la información pública. Como resultado, los indicadores internos mostraron un crecimiento significativo en los niveles de cumplimiento, apoyado en la actualización de la plataforma digital y en la publicación de una agenda regulatoria que permitió seguir el avance de los temas en análisis.
La renuncia de Casares deja ahora interrogantes abiertos sobre la continuidad del proceso de reorganización energética y sobre la conformación definitiva del nuevo ente regulador, en un escenario donde las definiciones tarifarias y el funcionamiento del sistema serán determinantes en los próximos meses.