El coordinador de Radio Nacional Tucumán y referente provincial de La Libertad Avanza, Enzo Ferreira, se encuentra en el centro de una fuerte polémica luego de que se viralizaran una serie de mensajes en la red social X en los que atacó la memoria de Mercedes Sosa, la cantante tucumana cuyo nombre lleva la emisora. En sus publicaciones, Ferreira calificó a la artista de “gorda comunista” y compartió un mensaje de otro usuario que la definía como “un cáncer”.
Los tuits, que datan de febrero, recién salieron a la luz en las últimas horas, generando un amplio rechazo en Tucumán y repercusión en otras provincias del norte argentino, incluyendo Salta. Ante la presión, Ferreira pidió disculpas a la familia de Sosa, pero mantuvo su postura crítica sobre la ideología de la cantante. “Solo hice una descripción física e ideológica”, aseguró en sus redes.
El escándalo escaló cuando el funcionario desafió a quienes difundieron los mensajes, asegurando que seguirían visibles en su cuenta. Con un tono provocador, sostuvo que sus publicaciones eran “grandes piezas de humor negro” y que no representaban un insulto directo, sino un análisis de la ideología de la artista.
La polémica derivó rápidamente en pedidos de renuncia. La familia de Mercedes Sosa emitió un comunicado contundente a través de Instagram, donde Maby Sosa, sobrina de la cantante y periodista, calificó los dichos de “acto de profunda cobardía” y subrayó que es “inadmisible que un funcionario público esté al frente de la emisora que lleva el nombre de quien intentó desprestigiar”.
El Ente Cultural de Tucumán también se pronunció: “Es inadmisible que discursos de odio y desvalorización circulen en el espacio público, y más aún cuando provienen de personas que ejercen funciones institucionales”. La entidad resaltó que los ataques no solo afectan la memoria de Sosa, sino que dañan a toda la comunidad, para quien la cantante es un referente indiscutido de identidad y patrimonio cultural.
Maby Sosa recordó que no es la primera vez que la figura de Mercedes es atacada: “Durante la dictadura estuvo en listas negras y fue exiliada. Incluso, en la gestión de Mauricio Macri, se retiró la placa que la homenajeaba en Radio Nacional Tucumán, restituida recién en 2020”. Subrayó que la cantante falleció en 2009 y “no puede defenderse ni debatir”, lo que hace los agravios aún más graves.

La familia difundió además una carta titulada La vigencia de un legado que trasciende el agravio, en la que destacan que su memoria “no necesita defensa” y que la mejor respuesta al odio es “la construcción cultural”. Para ellos, los mensajes de Ferreira constituyen un ataque contra la cultura tucumana y latinoamericana, ya que Mercedes Sosa es reconocida internacionalmente, desde Japón hasta Alemania.
Ferreira, en su descargo, admitió que algunos comentarios fueron ofensivos, pero aseguró que describían una postura ideológica. Argumentó que la cantante fue militante del Partido Comunista y que “cuestionar su ideología no es un insulto, sino un análisis político”. También vinculó la viralización de los tuits con su rol opositor al gobierno peronista de Tucumán, encabezado por Osvaldo Jaldo, y con su alianza política con Javier Milei a nivel nacional.
El funcionario insistió en que los mensajes antiguos son “consecuencia de enfrentamientos políticos” y que quienes los difundieron buscaban “quitar el foco de los desmanejos de la clase política”. Criticó además la exposición de sus datos personales y reclamó que los mismos estándares de defensa de la democracia se apliquen a su caso.

A pesar de las disculpas públicas, Ferreira no retiró sus comentarios sobre la ideología de Sosa y reafirmó su postura política y personal. Su caso reavivó el debate sobre el respeto hacia figuras históricas de la cultura argentina y la responsabilidad de quienes ocupan cargos en medios públicos.
En Tucumán y el norte argentino, la polémica abrió un espacio de discusión sobre cómo se gestionan las emisoras estatales y el respeto hacia los legados culturales. Para muchos, que los ataques provengan de un coordinador de Radio Nacional representa un agravante: no se trata solo de opiniones personales, sino de la representación institucional de la memoria de artistas que forman parte del patrimonio cultural de la región.
La comunidad cultural y educativa, junto con ciudadanos de distintas provincias del norte, observan con preocupación que un episodio de este tipo se viralice sin consecuencias inmediatas. La controversia evidencia la tensión entre libertad de expresión, discurso de odio y responsabilidad institucional, un debate que, en Salta y Tucumán, promete mantenerse vigente en redes y medios locales durante los próximos días.
