Durante un operativo de control realizado en la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero, en la provincia de Santa Fe, agentes del Servicio Penitenciario detectaron un boquete en formación dentro de un pabellón donde se alojan internos de alta peligrosidad. El hallazgo encendió las alertas por la posibilidad de un intento de fuga y derivó en la clausura preventiva del sector.
La inspección se llevó adelante durante la madrugada del domingo, en el marco de un operativo sorpresivo que forma parte de los controles habituales dentro del sistema carcelario. En uno de los patios internos, en el sector de baños, el personal encontró una excavación de aproximadamente 40 centímetros de ancho, 50 de largo y unos 70 de profundidad, lo que evidenció un trabajo sostenido y deliberado.
El avance del hueco y sus características reforzaron la hipótesis de que se trataba de una maniobra orientada a concretar una posible evasión. Ante esa situación, se dispuso la intervención inmediata de equipos técnicos para evaluar la estructura del lugar y determinar si existían otros sectores comprometidos.
En paralelo, durante la misma requisa, los agentes secuestraron un arma blanca de fabricación casera, de unos 40 centímetros de longitud. El elemento estaba oculto en el mismo sector inspeccionado y fue incorporado a las actuaciones judiciales correspondientes.
El procedimiento contó con la participación de personal penitenciario y del Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias, en el marco de una serie de controles planificados que se realizan de manera periódica en distintas unidades. El operativo se extendió durante varias horas entre la noche y la madrugada.
Tras el hallazgo, la Secretaría de Asuntos Penales del Ministerio de Justicia y Seguridad dispuso el cierre preventivo del pabellón afectado mientras avanzan las pericias. La medida busca preservar la escena, profundizar la investigación interna y establecer cómo se inició la excavación.
Las autoridades remarcaron que los controles sorpresivos forman parte de un esquema de seguridad más amplio que incluye requisas a internos y visitantes, inspecciones aleatorias y el uso de tecnología de control. El objetivo es anticipar situaciones de riesgo dentro de los establecimientos penitenciarios.
El caso volvió a poner en evidencia la tensión permanente dentro de las unidades de máxima seguridad y la necesidad de sostener operativos constantes para evitar intentos de fuga o la circulación de elementos prohibidos. Mientras tanto, el pabellón permanece clausurado y bajo vigilancia reforzada.