Durante una nueva jornada del juicio por la muerte de Diego Maradona, se expusieron conversaciones privadas entre médicos que estuvieron involucrados en su atención, que volvieron a poner el foco en las decisiones tomadas durante su internación y en el nivel de seguimiento clínico que recibió el exfutbolista.
Uno de los momentos más fuertes de la audiencia se dio cuando se exhibió un intercambio de mensajes entre el neurocirujano Leopoldo Luque y el médico Nani, donde se hacía referencia al estado físico de Maradona. En ese diálogo, el profesional describía al paciente con expresiones de fuerte impacto, al señalar que tenía un importante aumento de peso respecto de su última evaluación y sugiriendo preocupación por su evolución. Luque respondió de manera breve y distendida, lo que también fue parte del análisis en la sala.
Ante las consultas judiciales, el médico intentó contextualizar esos mensajes y sostuvo que se trataban de conversaciones informales entre colegas, en un momento de tensión por la evolución del paciente. Explicó que, al ver imágenes públicas del exjugador, percibió un cambio físico significativo y que su comentario apuntaba a esa observación clínica, aunque en un tono que luego consideró inapropiado.
También se incorporó a la audiencia un audio posterior, en el que el mismo profesional expresaba preocupación por su situación laboral y por decisiones vinculadas a la continuidad del tratamiento. En ese mensaje, manifestaba malestar por no haber sido informado previamente sobre cambios en la evolución del paciente y aseguraba sentirse expuesto frente a sus superiores.
En su declaración, el médico señaló que en ese momento creía que Maradona iba a recibir el alta, pero que luego se modificó la decisión por cuestiones clínicas vinculadas a su estado general. Afirmó además que la dinámica dentro de la clínica era compleja y que había múltiples actores involucrados en la toma de decisiones, lo que generaba situaciones de tensión entre los equipos.
Otro de los audios reproducidos en la audiencia mostró una comunicación en la que se hacía referencia a una posible derivación a un centro de mayor complejidad. Según explicó el profesional, existía la alternativa de trasladar al paciente, aunque finalmente se optó por una internación domiciliaria. Ese punto volvió a ser objeto de análisis dentro del proceso judicial, ya que se discute cómo se definieron los pasos posteriores al alta.
A lo largo de su testimonio, el médico también hizo referencia al nivel de presión que implicaba la atención de una figura de la magnitud de Maradona. Describió un contexto de estrés constante y aseguró que el equipo intentó brindar la mejor atención posible dentro de las condiciones existentes, aunque reconoció que la situación era altamente exigente desde lo profesional y lo emocional.
La audiencia continuó con la incorporación de distintas pruebas testimoniales y documentales que buscan reconstruir cómo fueron los últimos días del exjugador, en un expediente que sigue sumando declaraciones clave y material que expone el detrás de escena de su atención médica.