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CONMOCIÓN EN VALLE DE LERMA

Campo Quijano: en menos de nueve años, una madre perdió a sus dos hijas en femicidios

La misma familia del barrio San Jorge volvió a quedar devastada por la violencia de género.

Campo Quijano: en menos de nueve años, una madre perdió a sus dos hijas en femicidios

La localidad de Campo Quijano vuelve a estar atravesada por el dolor y la indignación. En menos de nueve años, una misma familia sufrió la pérdida de dos jóvenes en hechos investigados como femicidios, una tragedia que golpea con fuerza al Valle de Lerma y reabre heridas que nunca terminaron de cerrar.

La historia tiene como protagonista a Irene Martínez, una madre que hoy enfrenta una realidad difícil de dimensionar: perdió a sus dos hijas en episodios separados en el tiempo, pero unidos por el mismo patrón de violencia de género. La primera víctima fue Amira Albana Vázquez, de 17 años, asesinada en diciembre de 2017 en el barrio San Jorge. Ahora, casi nueve años después, la violencia volvió a irrumpir en su vida con la muerte de Natalia Cruz, su otra hija.

El caso de Amira marcó un antes y un después en Campo Quijano. La adolescente fue encontrada sin vida en el baño precario de las canchas del barrio San Jorge, en un hecho que la Justicia investigó como femicidio seguido de suicidio. Según se determinó en ese momento, su novio, Edgardo Córdova, la habría asesinado a golpes y luego se quitó la vida en el mismo lugar. La escena generó conmoción no solo en la comunidad quijaneña, sino en toda la provincia de Salta.

El impacto fue profundo. Vecinos, amigos y familiares se movilizaron exigiendo justicia y mayor prevención frente a la violencia contra las mujeres. El nombre de Amira quedó grabado en la memoria colectiva de la localidad, que aún recuerda aquella mañana trágica de diciembre.

Lo que vuelve aún más desgarradora esta historia es una coincidencia que hoy resulta imposible de ignorar. En 2017, cuando se conoció el crimen de Amira y los vecinos comenzaron a acercarse al lugar, Natalia Cruz estuvo presente. Fue testigo del dolor inmediato, del llanto de su madre, del desconcierto que envolvió a la familia. Vivió en primera persona el horror que atravesó su hogar. Casi nueve años después, terminó siendo víctima de una violencia similar.

La muerte de Natalia reavivó el recuerdo de aquel primer crimen. Otra vez una pareja en el centro de la escena, otra vez una mujer joven asesinada en un contexto de violencia de género. Otra vez una familia destrozada.

En Campo Quijano, donde todos se conocen y las noticias corren rápido, el impacto fue inmediato. El caso volvió a poner en agenda la problemática de los femicidios en Salta, una provincia que en los últimos años ha registrado múltiples casos de violencia extrema contra mujeres.

La historia familiar también está atravesada por vínculos ensamblados. Amancio Vázquez, padre de Amira, compartía la vida con Irene Martínez. Natalia, en cambio, era hija de Irene de otra relación. Dos matrimonios distintos, una familia que intentó reconstruirse tras la primera tragedia y que hoy vuelve a enfrentar una pérdida irreparable.

Vecinos del barrio San Jorge recuerdan que, tras el crimen de 2017, Irene buscó salir adelante. Intentó recomponer su vida, sostener a sus hijos y recuperar cierta normalidad en medio del duelo. En una comunidad pequeña como Campo Quijano, cada paso es acompañado por miradas conocidas, por gestos de solidaridad y también por el peso constante del recuerdo.

Pero la violencia volvió a golpear. Y esta vez, la repetición resulta insoportable para quienes conocen de cerca a la familia. La madre que ya había atravesado el asesinato de una hija hoy debe enfrentar una segunda pérdida bajo circunstancias igualmente estremecedoras.

El horror que se repite en una misma casa refleja una problemática estructural que atraviesa a toda la sociedad. La violencia de género no distingue edades ni contextos y muchas veces se manifiesta en el ámbito más cercano: la pareja. En Salta, los femicidios han sido motivo de reclamos constantes por parte de organizaciones sociales y colectivos que exigen mayor prevención, acompañamiento y políticas públicas efectivas.

En el caso de Amira, la investigación judicial concluyó con la hipótesis de femicidio seguido de suicidio, cerrando el proceso penal por la muerte del agresor. Hoy, la causa por el asesinato de Natalia se encuentra bajo investigación, mientras la comunidad aguarda respuestas.

En el Valle de Lerma, la conmoción es profunda. Campo Quijano, conocido por su historia ferroviaria y su cercanía a la capital salteña, vuelve a estar en el centro de la escena provincial por una tragedia que interpela a todos. La repetición de un mismo patrón de violencia en una sola familia deja al descubierto la urgencia de reforzar los mecanismos de detección temprana y protección.


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