MÁS DE POLICIALES



JUICIO ORAL

Femicidio de Mercedes Kvedaras: para la querella el asesinato ocurrió "antes de que se fuera el hijo menor"

Sostienen que hubo planificación y una relación marcada por la violencia.

Femicidio de Mercedes Kvedaras: para la querella el asesinato ocurrió "antes de que se fuera el hijo menor"

En el tramo final del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, la querella solicitó la prisión perpetua para José Eduardo “Jota” Figueroa y sostuvo que el crimen fue el resultado de una acción planificada, descartando de plano la hipótesis de un accidente. El alegato, extenso y contundente, puso el foco en la reconstrucción de los hechos ocurridos en la vivienda del barrio privado El Tipal y en el contexto de violencia que, según la acusación, quedó acreditado durante el debate oral.

Uno de los puntos centrales expuestos fue la presencia del hijo menor de la pareja en la casa al momento del hecho. Para la querella, este dato resulta clave para entender la secuencia temporal del crimen. Según se planteó, el asesinato habría ocurrido antes de que el niño fuera retirado para ir al colegio, lo que refuerza la hipótesis de que Figueroa necesitaba que el menor se fuera del lugar.

La reconstrucción indica que los dos hijos mayores salieron de la vivienda a las 7.37. Minutos más tarde, a las 8.06, el acusado envió un audio para coordinar que un conocido pasara a buscar al hijo menor. Esa persona llegó a las 8.11 y encontró al niño angustiado, llorando y sin intención de irse. Finalmente, lograron retirarse a las 8.21. Para la querella, ese lapso es determinante: mientras el menor permanecía en la casa, la víctima no apareció en ningún momento, lo que sugiere que ya estaba sin vida o en estado crítico.

En esa línea, la acusación sostuvo que no hubo una reacción espontánea ni un episodio aislado. Por el contrario, se trató de un hecho que se desarrolló en un contexto previo y con una secuencia definida. “No fue una lucha”, se planteó, al tiempo que se aseguró que la mujer fue atacada a golpes y luego asfixiada, de acuerdo a los elementos periciales presentados durante el juicio.

Entre las pruebas destacadas, se mencionó la presencia de ADN del acusado en distintas partes del cuerpo de la víctima, lo que para la querella confirma que hubo un proceso de agresión y no una muerte repentina. Además, se cuestionó con dureza la versión de un accidente, señalando que la conducta posterior del imputado no fue compatible con una situación de ese tipo. Según se expuso, en lugar de pedir ayuda o intentar asistir a la víctima, habría arrastrado el cuerpo dentro de la casa.

Otro eje del alegato fue la relación de pareja. La querella describió un vínculo atravesado por una marcada desigualdad de poder, en el que Figueroa ejercía control sobre la vida de Kvedaras. Se sostuvo que existió un deterioro progresivo de la autoestima de la víctima y una dinámica de sometimiento que se reflejó en el desenlace fatal.

También se remarcó que el acusado es abogado y, por lo tanto, conocía las implicancias de sus actos. En ese sentido, la querella consideró que no corresponde aplicar atenuantes y que actuó con plena conciencia.

Finalmente, se mencionaron conductas previas al hecho que, según la acusación, deben analizarse como parte del contexto. Entre ellas, mensajes enviados el día anterior en los que el imputado manifestaba no poder dormir y sentirse alterado, además de consultas médicas posteriores que despertaron sospechas sobre su intención.

Con estos argumentos, la querella cerró su exposición reafirmando que se trató de un femicidio enmarcado en violencia de género, con una secuencia previa y una ejecución deliberada. El pedido de prisión perpetua quedó así planteado a la espera de la resolución del tribunal.


¿Te gustó la noticia? Compartíla!