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Juicio en Orán por el crimen de un puestero: un testigo clave se retractó y el debate pasó a cuarto intermedio

Durante la audiencia de este lunes, un hombre que había vinculado a los acusados cambió su declaración.

Juicio en Orán por el crimen de un puestero: un testigo clave se retractó y el debate pasó a cuarto intermedio

En una jornada marcada por un giro inesperado, el juicio por el brutal crimen de un puestero rural en el norte de la provincia de Salta sumó este lunes un elemento que podría incidir en el desarrollo del proceso: un testigo considerado relevante se retractó de sus dichos iniciales y modificó su versión ante el tribunal. La audiencia se llevó a cabo en la ciudad de Orán y, tras su finalización, los jueces dispusieron un cuarto intermedio hasta el próximo 9 de abril.

El debate oral tiene en el banquillo a tres hombres de 29, 31 y 39 años, quienes están imputados como coautores del delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, una figura penal que contempla las penas más severas dentro del Código Penal argentino. Además, uno de los acusados —el de 31 años— enfrenta de manera paralela una causa acumulada por el delito de evasión.

La fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de Orán, María Soledad Filtrín Cuezzo, es quien lleva adelante la acusación en representación del Ministerio Público Fiscal. Durante la jornada de este lunes, se avanzó con la ronda de testimoniales, en la que declaró un hombre que había tenido participación en las primeras etapas de la investigación.

Según se ventiló en la audiencia, este testigo había aportado en su momento datos considerados relevantes, ya que vinculaban directamente a los acusados con el hecho investigado. Entre esos aportes, había señalado la existencia de una enemistad previa entre los imputados y la víctima, relacionada con un presunto robo de ganado, una hipótesis que fue eje en el inicio de la causa.

Sin embargo, al momento de declarar ante el tribunal, el hombre se desdijo de esas afirmaciones y modificó su relato, lo que generó tensión en la sala y abrió interrogantes sobre el peso que tendrá su testimonio en la valoración final de la prueba. Este tipo de cambios en declaraciones no es inusual en procesos de esta magnitud, aunque suele impactar en la estrategia de las partes y en la reconstrucción de los hechos.

Tras la finalización de la audiencia, los jueces de la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán —integrada por Norma Roxana Palomo, Mario Maldonado y Fabián Fayos— resolvieron disponer un cuarto intermedio hasta el jueves 9 de abril. En esa fecha, está previsto que continúe la producción de prueba testimonial, una instancia clave para esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades penales.

El caso que se juzga remite a un hecho de extrema violencia ocurrido el 1 de octubre de 2022, cuando un llamado al Sistema de Emergencias 911 alertó sobre el hallazgo de un cuerpo sin vida a la vera de la ruta nacional 34, en el tramo que conecta las localidades de Pichanal y Colonia Santa Rosa, en el departamento Orán.

Al llegar al lugar, personal policial constató la presencia de un hombre fallecido en circunstancias que evidenciaban una brutalidad inusual. La víctima fue identificada como Pablo César Almaraz, de 41 años, quien se desempeñaba como puestero rural en la zona. Según se determinó en la investigación, el cuerpo presentaba signos de extrema violencia: había sido decapitado y tenía las manos atadas, lo que dio lugar a la imputación por homicidio agravado.

El caso generó una fuerte conmoción en el norte provincial, no solo por la crudeza del hecho, sino también por el contexto en el que se produjo, vinculado al ámbito rural y a posibles conflictos relacionados con el ganado. En estas zonas, donde la actividad agropecuaria es central para la economía regional, este tipo de disputas no son ajenas, aunque rara vez derivan en hechos de tal gravedad.

A lo largo de la investigación, los acusados fueron señalados como presuntos responsables del crimen en el marco de una acción planificada, lo que sustenta la calificación legal de concurso premeditado de dos o más personas. La alevosía, por su parte, refiere a la forma en que se habría ejecutado el ataque, aprovechando una situación de indefensión de la víctima.

El desarrollo del juicio es seguido con atención tanto por el entorno de la víctima como por la comunidad en general, que espera una resolución que permita esclarecer el hecho y establecer responsabilidades. En este tipo de causas, la prueba testimonial adquiere un rol central, ya que permite reconstruir los vínculos, los conflictos previos y las circunstancias que rodearon al crimen.

La retractación del testigo durante la jornada de este lunes introduce un nuevo elemento de análisis para las partes y para el tribunal, que deberá evaluar la credibilidad de los dichos en el contexto del resto de las pruebas incorporadas. En paralelo, se espera que en las próximas audiencias continúen declarando otros testigos que podrían aportar mayor claridad sobre lo sucedido.

Mientras tanto, el juicio entró en una pausa que se extenderá por varios días. La reanudación del debate el 9 de abril será clave para retomar el hilo de la causa y avanzar hacia las etapas finales del proceso, donde se definirán las responsabilidades penales de los acusados por uno de los crímenes más impactantes registrados en los últimos años en el norte de Salta.


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