Este miércoles se retoma en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán el juicio por el homicidio de Pablo César Almaraz, el puestero rural de 41 años que fue hallado sin vida en 2022 en circunstancias estremecedoras a la vera de la ruta nacional 34. El caso, que generó una profunda conmoción en el norte de la provincia de Salta, avanza en su etapa de debate oral con tres hombres imputados como presuntos coautores del crimen.
Los acusados, de 29, 31 y 39 años, enfrentan cargos por homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, una figura que contempla las penas más graves del Código Penal. Además, uno de ellos, el imputado de 31 años, también es juzgado en una causa acumulada por evasión, lo que complejiza aún más su situación judicial.
El tribunal encargado de llevar adelante el proceso es la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán, integrada por los jueces Norma Roxana Palomo, Mario Maldonado y Fabián Fayos. En representación del Ministerio Público Fiscal interviene la fiscal penal María Soledad Filtrín Cuezzo, quien sostiene la acusación en base a una serie de pruebas y testimonios recolectados durante la investigación.
El asesinato de Almaraz se produjo en 2022 y desde el primer momento generó un fuerte impacto por la violencia del hecho. El cuerpo del trabajador rural fue encontrado decapitado y con las manos atadas, en una escena que sacudió no solo a Orán sino a toda la región norte de la provincia. La brutalidad del crimen instaló el caso en la agenda pública y despertó reclamos de justicia por parte de familiares y vecinos.
Durante la última audiencia, realizada el viernes pasado, el tribunal escuchó el testimonio de dos personas que aportaron datos relevantes para la reconstrucción de lo ocurrido. Uno de los testimonios más sensibles estuvo vinculado a la declaración de un menor de edad, quien habría sido clave para orientar la investigación.
Según se expuso en la sala, uno de los testigos tomó conocimiento del hecho a partir de lo que le relató este menor, quien posteriormente brindó su testimonio mediante el sistema de Cámara Gesell, un mecanismo que se utiliza para resguardar la integridad de niños, niñas y adolescentes en procesos judiciales.
De acuerdo con ese relato, el menor habría identificado a los tres imputados como presuntos responsables del homicidio, lo que constituye uno de los elementos que forman parte del plexo probatorio analizado en el juicio. El testigo también señaló que, ante el temor manifestado tanto por el joven como por su madre, les recomendó que dieran aviso a la Policía, lo que finalmente contribuyó a que se activaran las actuaciones correspondientes.
En la misma jornada, también declaró una persona allegada a la familia de la víctima, quien aportó otro dato que se suma a la línea investigativa. Según su testimonio, el padre de los acusados le habría comentado previamente sobre una agresión a un hombre en el marco de un supuesto intento de robo de ganado, una versión que podría vincularse con el móvil del crimen.
Este testimonio coincidió con otros aportes que describen a los imputados como personas conflictivas, un aspecto que, si bien no constituye prueba directa del hecho, forma parte del contexto que la Fiscalía intenta reconstruir para sostener la acusación.
A lo largo del proceso, el tribunal deberá analizar en detalle cada uno de los elementos presentados, incluyendo testimonios, pericias y reconstrucciones, para determinar la responsabilidad penal de los acusados en un caso que presenta múltiples aristas.
El debate continuará con la recepción de nuevas declaraciones testimoniales y la incorporación de otras pruebas que podrían resultar determinantes para el desenlace del juicio. Se espera que en las próximas jornadas se profundice en aspectos clave como la mecánica del hecho, la participación de cada uno de los imputados y el posible móvil del crimen.
En Orán y en otras localidades del norte salteño, el caso sigue siendo recordado por la crudeza con la que se produjo. La figura del puestero rural, además, remite a una actividad profundamente arraigada en la región, lo que contribuyó a que el hecho generara una fuerte identificación y conmoción social.
Familiares de la víctima han seguido de cerca cada instancia del proceso judicial, a la espera de una resolución que esclarezca lo ocurrido y establezca responsabilidades. La expectativa está puesta en que el juicio permita reconstruir con precisión los hechos y brinde una respuesta acorde a la gravedad del crimen.
Mientras tanto, el desarrollo del debate oral mantiene en vilo a la comunidad, en un caso que se convirtió en uno de los más impactantes de los últimos años en el norte de la provincia de Salta.