Una escena inesperada sacudió la tranquilidad del centro salteño este jueves por la mañana. Un hombre falleció dentro de una confitería tradicional ubicada frente a la plaza 9 de Julio, en pleno corazón de la capital, tras sufrir una descompensación súbita.
El hecho se produjo cerca de las 10.50, cuando la actividad comercial y turística ya era intensa. Según testigos, el hombre se desplomó de manera repentina mientras estaba sentado dentro del local. Personal del lugar y algunos clientes intentaron asistirlo, y luego llegaron equipos de emergencia, pero pese a los esfuerzos de reanimación, no lograron salvarle la vida.
Todavía no se confirmó la identidad de la víctima, aunque algunos presentes señalaron que podría tratarse de un turista, mientras que otros aseguraban que era un cliente habitual del lugar. Lo cierto es que su muerte conmocionó tanto a los empleados como a los clientes que estaban compartiendo un desayuno o caminando por la zona.
El episodio tuvo lugar en una de las esquinas más emblemáticas y transitadas de Salta, justo frente a la Catedral y a pocos metros del Cabildo. Por eso, no tardó en generarse un revuelo en la zona, con comerciantes, transeúntes y turistas sorprendidos por el operativo policial y la presencia de peritos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), que trabajaron en el lugar para realizar las tareas correspondientes.
La confitería fue momentáneamente cerrada y la vereda frente al local quedó parcialmente vallada, mientras la policía custodiaba la escena. Muchos de los que estaban cerca se mostraron conmovidos por lo ocurrido, y la noticia no tardó en viralizarse por redes sociales y grupos de WhatsApp locales.
Aunque no hay información oficial sobre la causa exacta del fallecimiento, todo indica que se trató de un paro cardiorrespiratorio. Se espera que en las próximas horas las autoridades brinden mayores precisiones.
Lo sucedido reaviva la importancia de contar con protocolos de emergencia y capacitación en primeros auxilios, especialmente en espacios muy concurridos como el microcentro salteño.
La ciudad volvió lentamente a su ritmo habitual, pero con una escena difícil de olvidar para quienes estuvieron presentes en un mediodía que, por un momento, se llenó de silencio y desconcierto.