El Gobierno nacional avanza en la ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con el objetivo de sumar proyectos por unos 10.000 millones de dólares en sectores estratégicos como energía y minería. La iniciativa, impulsada por la gestión de Javier Milei, ya cuenta con 13 desarrollos aprobados en distintas etapas, pero ahora busca acelerar el ingreso de nuevas inversiones que permitan dinamizar la economía y fortalecer el ingreso de divisas.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien confirmó que uno de los próximos proyectos en incorporarse al régimen será el de litio Fénix, impulsado por la compañía Rio Tinto. La iniciativa se desarrollará en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, y contempla una inversión inicial de 530 millones de dólares.
Según se detalló, el proyecto prevé incrementar la producción de carbonato de litio en unas 9.500 toneladas anuales, además de generar más de 1.100 puestos de trabajo durante la etapa de construcción y alrededor de 500 empleos en fase operativa. Se trata de una de las apuestas más fuertes dentro del sector minero, en un contexto donde el litio se posiciona como recurso clave para la transición energética a nivel global.
Pero no es el único frente en carpeta. El Ejecutivo también analiza la incorporación de otros proyectos vinculados a la industria hidrocarburífera, principalmente en la formación de Vaca Muerta, uno de los polos energéticos más importantes del país.
Entre ellos se destaca la iniciativa de Tecpetrol, que proyecta una inversión de 2.400 millones de dólares para desarrollar el área conocida como Los Toldos II Este. El plan contempla la explotación de un yacimiento no convencional en una superficie de 78 kilómetros cuadrados, con foco en la producción de petróleo.
En paralelo, la empresa Pampa Energía solicitó su adhesión al RIGI para avanzar con el desarrollo de Rincón de Aranda, también en Vaca Muerta. En este caso, la inversión estimada asciende a 4.500 millones de dólares y está orientada al segmento de shale oil, uno de los más dinámicos dentro del sector.
Otro de los actores que busca sumarse es la firma colombiana GeoPark, que recientemente adquirió activos a Pluspetrol en las áreas Puesto Silva Oeste y Loma Jarillosa. La compañía prevé destinar hasta 1.000 millones de dólares para la exploración y explotación de petróleo, en un esquema que apunta a incrementar la producción en el mediano plazo.
El RIGI forma parte de la estrategia del Gobierno para atraer inversiones de gran escala mediante beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios. La iniciativa apunta a generar condiciones de previsibilidad que incentiven el desembarco de capitales extranjeros y locales en sectores considerados clave para el desarrollo productivo.
En ese marco, las empresas interesadas tienen plazo hasta julio de 2027 para presentar sus proyectos y completar los requisitos necesarios para adherir al régimen. Desde el Ejecutivo confían en que, a medida que avance la implementación, se sumarán nuevas iniciativas tanto en hidrocarburos como en minería, e incluso en otras áreas industriales.
Para provincias del norte argentino como Salta, este tipo de políticas cobra especial relevancia. La región forma parte del denominado “triángulo del litio” y concentra importantes reservas del mineral, además de contar con potencial en materia energética. Por eso, cada anuncio vinculado a inversiones en minería o hidrocarburos es seguido de cerca por el impacto que puede tener en la generación de empleo y el crecimiento económico local.
Si bien muchos de los proyectos en análisis se concentran en otras provincias, el efecto derrame podría alcanzar a Salta a través de proveedores, servicios asociados y desarrollo de infraestructura. En ese sentido, el RIGI aparece como una herramienta que podría impulsar la actividad en toda la región del NOA.
El Gobierno nacional apuesta a que este paquete de inversiones contribuya a estabilizar la economía, fortalecer las reservas y consolidar un perfil exportador basado en recursos naturales. En un contexto de necesidad de dólares, la minería y la energía se posicionan como motores centrales para el crecimiento.
Con un horizonte de mediano y largo plazo, la ampliación del RIGI busca sentar las bases para un nuevo ciclo de inversiones en la Argentina. Mientras tanto, el desafío será transformar esos anuncios en proyectos concretos que impacten de manera real en la producción, el empleo y el desarrollo regional.