A la diputada oficialista, Laura Cartuccia, se le termina el mandato en la Cámara y, según se comenta puertas adentro, su continuidad en la Legislatura no tendría muchos defensores. Sus compañeros de recinto no estarían haciendo fila precisamente para pedir que se quede y su entusiasmo por seguir siendo la alumna más aplicada del saenzismo tampoco estaría alcanzando para garantizarle otro período.
Así apareció el nuevo libreto. En las últimas horas Cartuccia salió a respaldar públicamente la re-reelección de Gustavo Sáenz y, casi en paralelo, empezó a levantar el tono contra Emiliano Durand. El blanco elegido no parece casual: si no hay lugar para seguir en Diputados, siempre se puede inventar una candidatura para volver a entrar por otra puerta. Y qué mejor que la intendencia de la Capital, aunque nadie en su sano juicio imagine que la diputada esté realmente preparando una campaña para gobernar la ciudad.
La versión que circula es bastante menos épica y bastante más conocida en la política salteña: instalar una candidatura a intendenta para sentarse a negociar después. O más simple: subirse el precio, incomodar al intendente, mantener viva la amenaza de competir por afuera y, cuando llegue el momento de cerrar las listas, bajar la supuesta candidatura a cambio de un lugar entre los concejales del espacio de Durand. Un amague electoral con destino bastante más modesto.
El problema es que la maniobra necesita que alguien del otro lado quiera comprarla. Y ahí aparecen las dudas. Sin una estructura propia demasiado competitiva, Cartuccia tampoco tendría asegurada una banca en el Concejo si decidiera jugar sola. Por eso, más que una candidatura, algunos leen el movimiento como una búsqueda de salvavidas electoral.
La política salteña ya conoce esta película: el pase de un espacio a otro, siempre acompañado por alguna explicación de ocasión. Cartuccia pasó del PRO al peronismo y ahora podría terminar buscando refugio en una lista de Durand. Cambiar de camiseta no sería novedad. Lo novedoso es que esta vez pretenda que le paguen el pase.