El fuerte cuestionamiento de Diego Santilli a los legisladores olmedistas salteños que rechazaron el endeudamiento provincial no quedó circunscripto a una diferencia sobre una operación financiera.
La definición del jefe de Gabinete nacional golpea de lleno sobre una interna que viene creciendo dentro de La Libertad Avanza de Salta y que enfrenta a la conducción que encabezan Alfredo Olmedo y la senadora María Emilia Orozco con un sector que decidió dejar de reconocer ese liderazgo y alinearse directamente con la conducción nacional.
“Nosotros tenemos que ser consecuentes y coherentes”, advirtió Santilli en una entrevista. Y fue todavía más preciso: “Uno no puede pedir algo distinto de lo que hace”. La referencia al voto negativo de los libertarios salteños constituye, en los hechos, un llamado de atención público a quienes sostienen una línea política propia en la provincia.
La definición adquiere especial relevancia por el momento que atraviesa LLA en Salta. La estructura partidaria quedó formalmente bajo la conducción de Olmedo, mientras Orozco ocupa la presidencia del Congreso Provincial. Ese esquema fue reconocido tras las internas partidarias realizadas en julio. Pero esa conducción enfrenta ahora una disidencia cada vez más visible.
La diputada nacional Eliana Bruno confirmó que dejó de responder políticamente a la conducción provincial, aunque ratificó su pertenencia a La Libertad Avanza y su respaldo a Javier Milei. Bruno cuestionó las formas de conducción de Olmedo y Orozco y sostuvo que no comparte su manera de gestionar, legislar ni vincularse con la sociedad. También denunció restricciones para mantener diálogo y realizar gestiones con funcionarios del Gobierno provincial.
El planteo del sector disidente va más allá. Sus integrantes cuestionan una conducción que consideran “impuesta y forzada” y reivindican una relación política diferente con Gustavo Sáenz, aprovechando la relación de diálogo que el gobernador mantiene con la Casa Rosada.
Recientemente, el concejal capitalino de LLA Rodrigo Quinteros había anunciado que daba por terminado “cualquier vínculo o relación con el olmedismo” y afirmó que “Hay un límite entre tener carácter y creerse por encima de todos. Olmedo lo cruzó hace tiempo subestimando a los salteños y poniéndose encima del presidente Javier Milei”.
No es la primera vez que Santilli -el principal referente del Gobierno Nacional con los gobernadores- marca distancia con posiciones consideradas “puristas” dentro del espacio salteño. En febrero, había pedido amplitud y apertura frente a la postura de Olmedo de rechazar acuerdos con sectores extrapartidarios.