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Cruce político

Fernández descartó candidatura y apuntó con dureza contra Milei

El expresidente negó que vaya a competir nuevamente por la presidencia y cuestionó con dureza al Gobierno, con críticas a la gestión, la política exterior y el entorno oficial.

Fernández descartó candidatura y apuntó con dureza contra Milei

El expresidente Alberto Fernández descartó de plano una posible candidatura presidencial y, en paralelo, reapareció con fuertes críticas hacia la gestión actual encabezada por Javier Milei. En una extensa entrevista radial, dejó en claro que no buscará volver a competir por el máximo cargo, aunque reafirmó su rol dentro de la política nacional.

“Si la pregunta es si tengo aspiraciones presidenciales, la respuesta es no”, sostuvo de manera tajante, despejando especulaciones sobre un eventual regreso electoral. Sin embargo, esa definición no implicó un retiro del escenario público. Por el contrario, el exmandatario aprovechó para fijar posición frente a distintos temas de la coyuntura y marcar diferencias con el rumbo del Gobierno.

Uno de los focos principales de sus cuestionamientos estuvo puesto en el funcionamiento del oficialismo y en algunas decisiones recientes que generaron polémica. En ese marco, apuntó directamente contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien acusó de incurrir en contradicciones respecto del discurso de austeridad que promueve la administración libertaria.

El eje de esa crítica giró en torno al uso de la flota oficial para viajes al exterior. Fernández cuestionó que Adorni haya viajado acompañado por su esposa en un avión del Estado y consideró que ese tipo de situaciones chocan con la narrativa de ajuste y control del gasto público. Según planteó, no se trata solo de una cuestión administrativa sino también de coherencia política.

En ese sentido, remarcó que durante su propia gestión se aplicaban criterios estrictos para definir quiénes integraban las comitivas oficiales, limitando la presencia a personal esencial vinculado a seguridad y protocolo. A su entender, el caso actual evidencia una doble vara, sobre todo teniendo en cuenta las críticas que desde el actual oficialismo se hacían en el pasado.

El expresidente también dejó entrever cuestionamientos sobre la conducta patrimonial del funcionario, al mencionar la existencia de una propiedad que —según indicó— no habría sido debidamente informada. Para Fernández, este tipo de situaciones debilitan la credibilidad de quienes sostienen discursos moralizantes en la arena pública.

Pero las críticas no se limitaron al plano doméstico. Otro de los puntos más sensibles de su intervención estuvo relacionado con la política exterior y el posicionamiento del país frente a conflictos internacionales. Allí, Fernández apuntó directamente contra las declaraciones de Milei en relación con el escenario en Medio Oriente.

El exmandatario calificó como “irresponsable” la forma en que el Presidente se expresó sobre ese conflicto y advirtió sobre los riesgos de involucrar a la Argentina en disputas ajenas. En particular, cuestionó afirmaciones en las que Milei sugirió un alineamiento activo en una guerra, algo que —según Fernández— excede las atribuciones del Poder Ejecutivo.

Desde su mirada, cualquier decisión de ese tipo debería pasar por el Congreso, tal como lo establece el marco institucional. En esa línea, expresó preocupación por el tono y el contenido de los mensajes presidenciales, al considerar que no reflejan una conducta prudente en materia de relaciones internacionales.

El exjefe de Estado fue más allá y puso en duda la estabilidad emocional del mandatario, en uno de los pasajes más duros de la entrevista. Señaló que ciertas actitudes y declaraciones no serían propias de alguien en condiciones de ejercer con equilibrio la conducción del país, lo que elevó aún más la tensión política.

En paralelo, Fernández también vinculó la actualidad con sus propios conflictos judiciales y cuestionó el accionar de la Justicia en distintas causas. En particular, se refirió a la investigación vinculada a la criptomoneda conocida como $Libra, a la que definió como un fraude de alcance internacional.

Según sostuvo, existen demoras injustificadas en la difusión de pruebas relevantes, como conversaciones que estarían en manos de la fiscalía desde hace tiempo pero que recién se conocieron públicamente mucho después. Para el expresidente, esa situación contrasta con la rapidez con la que avanzaron expedientes en su contra.

En ese punto, planteó la existencia de un trato desigual en el sistema judicial, sugiriendo que algunos sectores gozan de mayor protección que otros. A modo de comparación, mencionó su propia experiencia en causas vinculadas a contratos de seguros, donde —según afirmó— los tiempos procesales fueron significativamente más acelerados.

“A mí me investigan y no aparece nada, pero igual avanzan”, deslizó, en tono crítico, al tiempo que expresó indignación por lo que considera una falta de rigor frente a maniobras que podrían implicar perjuicios económicos de gran escala.

Más allá de las definiciones puntuales, la reaparición de Fernández se inscribe en un contexto de reconfiguración del mapa político argentino, donde distintos actores buscan posicionarse frente a un gobierno que mantiene altos niveles de centralidad en la agenda pública. Si bien descartó competir, su intervención deja en claro que seguirá siendo una voz activa dentro del debate.

En ese escenario, sus declaraciones no solo apuntan a marcar diferencias con la gestión actual, sino también a reordenar su lugar dentro del espacio opositor. Con un tono crítico y sin esquivar la confrontación, el expresidente volvió a instalarse en la discusión política con mensajes dirigidos tanto al oficialismo como al sistema institucional en su conjunto.

Así, entre definiciones personales, cuestionamientos al Gobierno y críticas al funcionamiento de la Justicia, Fernández trazó una línea clara: no será candidato, pero tampoco piensa correrse del centro de la escena política.


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