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¡Insólito!

Griselda Galleguillos usó la Legislatura para homenajear al árbol de paltas de su casa

La diputada sorprendió a todo el recinto con una bandeja de frutas y convirtió un momento institucional en un show personal

Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

En una sesión de la Cámara de Diputados, donde se discuten temas que afectan directamente a los salteños como salud, educación, seguridad y obras públicas, Griselda Galleguillos decidió bajar el nivel del debate y montar su casi habitual show personal.

 

Con una bandeja repleta de paltas en mano, la legisladora por Rosario de Lerma transformó el tramo de homenajes en un relato personal sobre los frutos de su patio trasero. Lo que para muchos podría haber sido una anécdota simpática, resultó ser un claro ejemplo de cómo algunos representantes confunden la función pública con su propia autopromoción.

Galleguillos explicó con total naturalidad que la venta de esas paltas le permitió comprar guardapolvos, mochilas, alimentar perritos callejeros y hasta financiar parte de su campaña electoral. Más allá de la originalidad del gesto, resulta llamativo que una diputada provincial utilice el recinto legislativo para contar sus logros personales en lugar de exigir soluciones concretas a los problemas que sufren miles de salteños que realmente necesitan ayuda.

Lo más preocupante llegó al final de su intervención, cuando anunció la creación de una fundación que ella misma presidirá, bautizada con el nombre “Palta”. Con esta movida, la legisladora convirtió un homenaje frutal en lanzamiento publicitario de su propio proyecto, usando tiempo y recursos de la Cámara Baja para promocionar una iniciativa personal. En un contexto donde la gente reclama seriedad y eficiencia en el manejo de los asuntos públicos, este tipo de performances generan más bronca que simpatía.

Resulta difícil entender cómo una representante del pueblo considera prioritario rendir tributo a los árboles de su casa antes que hablar de los verdaderos desafíos de Rosario de Lerma y de toda la provincia. La política salteña necesita foco en soluciones reales, no en relatos costumbristas ni en fundaciones con nombres creativos que parecen más un emprendimiento personal que una herramienta de transformación social.

Este episodio deja una sensación amarga: mientras muchos salteños luchan día a día por llegar a fin de mes, algunos de sus representantes prefieren convertir la Legislatura en un escenario de historias domésticas. Los contribuyentes de Salta merecen diputados que usen la palabra para exigir y construir, no para promocionarse con paltas del fondo de su casa.

 


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