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La mano derecha de Patricia Bullrich dejó el Gobierno nacional y se suma al gabinete de Pullaro en Santa Fe

Federico Angelini presentó su renuncia a la gestión de Javier Milei y desembarcará en el Ministerio de Seguridad santafesino.

La mano derecha de Patricia Bullrich dejó el Gobierno nacional y se suma al gabinete de Pullaro en Santa Fe

El tablero político nacional volvió a moverse fuerte en las últimas horas tras la salida de Federico Angelini del Gobierno de Javier Milei. El dirigente santafesino, considerado uno de los hombres de mayor confianza de Patricia Bullrich dentro del PRO, dejará su cargo en Nación para incorporarse al gabinete del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, en un área clave como Seguridad.

La decisión generó repercusiones inmediatas tanto en el oficialismo libertario como en el macrismo, donde el movimiento fue interpretado como una señal política de peso en medio de las crecientes tensiones entre Bullrich y el entorno más cercano del presidente Milei. En paralelo, también se profundizaron las versiones sobre posibles reacomodamientos dentro de Juntos por el Cambio y sobre la construcción de una alternativa política con vistas a las elecciones presidenciales de 2027.

Angelini venía desempeñándose en el Gobierno nacional y mantenía una relación estrecha con Bullrich desde hace años. Su desembarco en Santa Fe se dará en una de las áreas más sensibles para Pullaro, que hizo de la seguridad uno de los ejes centrales de su gestión provincial, especialmente por la crisis vinculada al narcotráfico y la violencia urbana en Rosario.

Aunque desde el entorno del gobernador radical buscaron bajarle el tono político al nombramiento y aseguraron que la incorporación “venía hablándose desde hace tiempo”, en el PRO y en distintos sectores de la política nacional el pase fue leído como algo mucho más profundo que un simple cambio administrativo.

En las últimas semanas crecieron las versiones sobre diferencias internas entre Patricia Bullrich y Karina Milei, una disputa silenciosa que empezó a repercutir dentro del armado libertario y que abrió interrogantes sobre el futuro político de la ministra de Seguridad. En ese contexto, la salida de Angelini aparece como otro gesto que marca distancia respecto al núcleo duro de La Libertad Avanza.

El movimiento también coincidió con una serie de reuniones políticas y empresariales que alimentaron especulaciones sobre nuevos alineamientos. Uno de los encuentros que más llamó la atención fue el que mantuvo Pullaro con el empresario Paolo Rocca. Aunque oficialmente no trascendieron detalles, en distintos sectores políticos interpretaron la reunión como parte de conversaciones vinculadas al escenario nacional que empieza a diseñarse de cara a los próximos años.

Rocca, uno de los empresarios más influyentes del país, es señalado como uno de los dirigentes del establishment que observa con preocupación el desgaste político y económico del Gobierno nacional. En ese marco, comenzaron a tomar fuerza las hipótesis sobre una eventual construcción política alternativa encabezada por Bullrich, especialmente entre sectores que todavía mantienen vínculos con el PRO y parte del radicalismo.

Mientras tanto, la llegada de Angelini también provocó ruido dentro del PRO santafesino. El dirigente tiene peso propio en la provincia y conserva influencia sobre sectores partidarios que cuestionan el liderazgo actual. Su regreso a la política provincial reactivó viejas internas y encendió alarmas entre dirigentes que ya empezaban a posicionarse para la disputa electoral de 2027.

Uno de los nombres más mencionados en este escenario es el de Gisela Scaglia. La dirigente macrista, que supo ocupar la vicegobernación santafesina, venía trabajando en la posibilidad de volver a integrar una fórmula provincial junto a Pullaro. Sin embargo, el desembarco de Angelini alteró los equilibrios internos y abrió dudas sobre el futuro armado electoral del PRO dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe.

En el macrismo provincial hay dirigentes que consideran que el partido necesita una conducción más fuerte y cuestionan algunas decisiones tomadas en los últimos años. Incluso todavía persisten reproches internos vinculados a estrategias electorales recientes y a la relación entre distintos sectores del partido amarillo.

La tensión entre Angelini y Scaglia no es nueva. Ambos protagonizaron diferencias políticas importantes dentro del PRO santafesino y hoy representan espacios con visiones distintas sobre cómo debe reconfigurarse el partido frente al avance libertario y el nuevo mapa político argentino.

A su vez, algunos dirigentes no descartan que Angelini termine jugando electoralmente en Rosario, una de las ciudades más importantes del país y principal foco político de Santa Fe. Aunque por ahora su entorno asegura que estará concentrado en la gestión de Seguridad, en la política santafesina nadie descarta futuros movimientos.

En ese contexto también aparece el nombre de Anita Martínez, otra referente del PRO que desde hace tiempo trabaja con la intención de competir por la intendencia rosarina. La dirigente ya estuvo cerca de alcanzar el municipio en elecciones anteriores y mantiene su objetivo político pese al nuevo escenario interno que empieza a configurarse.

El desembarco de Angelini se da además en un momento especialmente delicado para el Gobierno nacional. La administración de Milei enfrenta dificultades económicas, conflictos políticos internos y señales de desgaste que empiezan a preocupar incluso entre sectores que respaldaron con fuerza al oficialismo durante el primer tramo de gestión.

Por eso, cada movimiento político adquiere una dimensión mayor. La salida de un dirigente cercano a Bullrich y su incorporación a una gestión provincial con fuerte peso político no pasa desapercibida. Mucho menos en un contexto donde ya comenzaron las especulaciones sobre futuros liderazgos opositores y eventuales reconfiguraciones dentro del espacio de centroderecha.


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