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SALTA

"Abandonar una guardia es abandono de persona" Salomón avala sanciones, pero pide no estigmatizar a la salud pública

El gerente del San Bernardo, Pablo Salomón, coincidió plenamente con el ministro de Salud en que quien se va de la guardia comete abandono de persona y debe recibir todo el rigor de la ley.

"Abandonar una guardia es abandono de persona" Salomón avala sanciones, pero pide no estigmatizar a la salud pública

El episodio del ho

Pablo Salomón, médico de larga trayectoria y actual gerente del Hospital San Bernardo, no se anda con vueltas. “Me parece totalmente certero lo que dijo el ministro Mangione. Abandonar una guardia es abandono de persona y corresponde que se tomen medidas con todo el rigor que corresponda”, afirmó sin titubeos.

Pero enseguida puso el freno. Porque, según él, de ahí a decir que “todos los médicos se escapan” hay un paso muy corto y muy peligroso.

“No hay que hacer terrorismo ni instalar que esto es la regla. Hay excepciones, claro que sí, pero no es la norma. Y generalizar duele, porque la gran mayoría de los profesionales cumple y sostiene el sistema todos los santos días”, remarcó.

Salomón habla con autoridad. No es un funcionario de escritorio: es médico, fue jefe de guardia durante años y conoce cada rincón del San Bernardo, el hospital que recibe la mayor demanda de la provincia. “Atendemos entre 400 y 600 pacientes por día en la guardia. Eso no es un número: es una realidad que te golpea todos los turnos. Si se va uno, se recarga el otro. Y en mi hospital eso no pasa. En muchos tampoco”, aseguró.

El mensaje es claro: el que se va a jugar al pádel mientras debería estar atendiendo una urgencia merece todo el peso de la sanción. “Nunca voy a defender lo indefendible. Si un médico abandona su puesto para hacer otra cosa, que le caiga todo el rigor. Pero eso no puede usarse para descalificar a todo un equipo que se rompe el alma día tras día”.

Y duele, dice Salomón, cuando se generaliza. “Soy médico, vengo de la emergencia, y me duele en el alma cuando se dice que la sanidad salteña no trabaja. La mayoría cumple, sostiene el sistema, atiende en condiciones muchas veces precarias, con guardias eternas, con recursos que no alcanzan, con pacientes que llegan en situaciones complejas después de viajar horas desde el interior”.

En ese punto el gerente del San Bernardo se detiene y mira más allá del episodio puntual. Habla de la geografía de Salta, de los pueblos alejados, de la falta de especialistas en el interior, de la presión constante sobre los pocos que quedan en los hospitales de referencia.

Por eso, cuando se le pregunta por el proyecto de “hospital digital” que impulsa el Ministerio de Salud, Salomón no lo descarta. Al contrario: lo ve con buenos ojos, aunque con los pies en la tierra.

“Todo lo que sea tecnología e innovación ayuda en una provincia con una geografía tan compleja como la nuestra. La telemedicina puede ser una herramienta clave para que un paciente de La Puna o del Chaco salteño tenga acceso a un especialista sin tener que viajar 400 kilómetros. Pero primero hay que ordenar procesos, garantizar que cada servicio funcione correctamente, que las guardias estén cubiertas, que los insumos no falten. Si no, la tecnología sola no resuelve nada”.

El San Bernardo, aclara, todavía no está en la etapa piloto del proyecto, pero Salomón cree que cuando llegue será un paso adelante. Siempre y cuando se combine con lo esencial: compromiso, presencia y responsabilidad.

Al final de la charla, el gerente busca cerrar el círculo y equilibrar la balanza. Avala sin fisuras las sanciones cuando hay falta comprobada. Pero también pide que se reconozca el trabajo silencioso de cientos de profesionales que, todos los días, llegan temprano, se quedan tarde, atienden lo que viene, resuelven lo que pueden y muchas veces se llevan a casa la angustia de no haber podido hacer más.

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spital Joaquín Castellanos de General Güemes, donde se comprobó que durante una guardia no había ni un solo profesional en el lugar, volvió a poner sobre la mesa un tema que duele y que incomoda: la responsabilidad de quienes tienen la vida de los demás en sus manos.

 

Con información de El Tribuno


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