La baja de la coparticipación volvió a poner en alerta a los municipios del interior salteño. Intendentes de Orán, Rosario de la Frontera y Cafayate coinciden en que la merma de fondos ya afecta salarios, servicios básicos y la posibilidad de ejecutar obras, en un contexto de inflación alta y creciente demanda social.
Según el presidente del Foro de Intendentes, la caída de recursos se registra desde hace siete meses, con un descenso cercano al 20% entre 2024 y 2025 y del 14% en 2026. Esto obliga a los gobiernos locales a priorizar gastos esenciales, postergar proyectos y ajustar la administración municipal.
En Orán, donde la coparticipación representa cerca del 70% de los ingresos totales, el intendente Baltasar Lara Gros advirtió que, aunque hoy los pagos se mantienen, la estabilidad podría no durar. “Si se mantiene este ritmo, en tres o cuatro meses la situación será complicada”, afirmó. Para enfrentar el recorte, el municipio redujo la planta de personal de 1.500 a 1.100 empleados y congeló nuevos contratos, además de recortar gastos no esenciales como festivales y actividades recreativas.
En Rosario de la Frontera, la caída de fondos hizo que el 95% de la coparticipación se destine a sueldos, frente a un 65-70% de años anteriores. El intendente Kuldeep Singh destacó que la baja no se debe a mayor cantidad de empleados, sino a ingresos más bajos. “Hoy es imposible pensar en obras nuevas; la prioridad es mantener calles limpias, alumbrado y recolección de residuos”, explicó. El municipio enfrenta además problemas estructurales en agua y cloacas, que consumen recursos permanentes.
Cafayate también atraviesa un momento crítico. La intendenta Rita Guevara señaló que la coparticipación alcanza apenas para pagar salarios y que la reducción de programas nacionales obliga al municipio a cubrir gastos como asistencia alimentaria, medicamentos y servicios fúnebres. Para sostener la gestión, Guevara redujo la planta política en un 50% y reorganizó áreas, sin afectar a empleados permanentes.
Más allá de las diferencias entre ciudades, los intendentes coinciden en que la caída de la coparticipación es un problema generalizado en todo el interior provincial. La preocupación es compartida en el Foro de Intendentes, donde se debate constantemente cómo mantener los servicios sin comprometer la estabilidad de las finanzas locales.
El impacto no se limita al pago de sueldos: afecta directamente a la planificación urbana, obras públicas y servicios esenciales. Cada municipio busca adaptarse: priorizando lo imprescindible, recortando gastos no esenciales y reorganizando la estructura administrativa. Sin medidas que reviertan la tendencia, advierten que la situación podría empeorar en los próximos meses.
La preocupación surgió durante la presentación del programa “Ciudades que Cuidan”, en el Distrito Cultural Dino Saluzzi, donde se reunieron intendentes de Salta, Jujuy y Tucumán para trabajar estrategias de respuesta ante emergencias de salud. Más allá de la agenda del encuentro, la caída de la coparticipación fue el tema central de las conversaciones.
Los intendentes remarcan que se trata de un desafío estructural que demanda atención inmediata. Sin recursos suficientes, sostener salarios, servicios y proyectos locales se vuelve cada vez más complejo. La alerta es clara: si los fondos no se recuperan, los municipios del interior podrían enfrentar restricciones aún mayores, con impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos y en la infraestructura local.