La decisión quedó formalizada en la orden regulatoria 1/26 del Directorio de la AMT y tiene un objetivo claro: bajar la siniestralidad y proteger a los pasajeros y a los demás usuarios de la vía. Desde el organismo explicaron que se busca generar “incentivos claros” para que tanto empresas como conductores extremen las precauciones.
Los controles deberán hacerse en las propias instalaciones de las empresas, en terminales, cabeceras, puntas de línea o en cualquier punto donde arranque el servicio. Serán obligatorios antes del inicio de cada turno y podrán repetirse en cualquier momento de la jornada si se considera necesario.
La norma es tajante: ningún chofer podrá subir a un colectivo ni continuar su servicio si registra cualquier nivel de alcohol en sangre. En esos casos, la empresa deberá poner de inmediato un reemplazo para garantizar que el servicio no se interrumpa.
Además, los exámenes tendrán que realizarse con instrumentos homologados, verificados periódicamente y certificados según la normativa vigente. Las empresas estarán obligadas a llevar un registro detallado de cada control practicado, con fecha, hora, resultado y datos del conductor.
Con esta medida, la AMT busca cerrar de una vez por todas la posibilidad de que episodios como el del lunes pasado se repitan. En Salta, donde miles de personas usan el colectivo todos los días, la tolerancia cero al alcohol detrás del volante ya es obligatoria.