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Corsos 2026: más de 40 agrupaciones, tradición viva y una fuerte apuesta cultural en Salta

El desentierro del carnaval será el 18 de enero con entrada gratuita y los corsos comenzarán el 24, extendiéndose hasta el 17 de febrero.

Corsos 2026: más de 40 agrupaciones, tradición viva y una fuerte apuesta cultural en Salta

Salta ya empieza a latir al ritmo del carnaval. Con el desentierro previsto para el 18 de enero y el inicio formal de los corsos desde el 24, la ciudad se prepara para vivir una nueva edición de una de sus celebraciones culturales más arraigadas. Los Corsos 2026 prometen color, música y tradición, con la participación de más de 40 agrupaciones carnestolendas que volverán a copar las calles y a renovar un ritual que atraviesa generaciones.

El calendario carnavalero se extenderá hasta el 17 de febrero y tendrá como punto de partida una ceremonia clave: el desentierro del carnaval, un acto simbólico que marca el inicio de la temporada y que este año será de acceso totalmente gratuito. La propuesta busca reforzar el carácter popular y comunitario de la celebración, permitiendo que tanto las agrupaciones como el público puedan participar sin restricciones.

El carnaval en Salta no es solo un espectáculo: es identidad, memoria y pertenencia. Así lo entienden quienes sostienen esta tradición desde hace décadas, resaltando su raíz ancestral y su vínculo con las culturas originarias de la región. El espíritu del carnaval, transmitido de generación en generación, supera límites geográficos y fronteras modernas, manteniéndose vivo como una expresión cultural profunda del norte argentino.

Los corsos salteños tienen una historia de perseverancia. Desde mediados de la década del 80, las agrupaciones desfilan de manera ininterrumpida, consolidando un espacio que hoy es referencia obligada del verano en la ciudad. Más de 40 años de trabajo colectivo permitieron que esta celebración no solo se sostenga, sino que crezca y se adapte a los tiempos, sin perder su esencia.

Para la edición 2026, se prevé la participación de alrededor de 44 agrupaciones, que atravesaron un proceso de inscripción y adecuación al reglamento vigente. Cada una de ellas aporta su impronta, su historia barrial y su identidad propia, conformando un mosaico cultural diverso que enriquece el espectáculo y refleja la pluralidad del carnaval salteño.

El desentierro del carnaval, programado para el 18 de enero entre las 18 y las 23 horas, será una de las jornadas más esperadas. Se trata de una ceremonia cargada de simbolismo, donde se da inicio oficial al tiempo de festejo, encuentro y expresión popular. La decisión de mantener la entrada gratuita refuerza el carácter inclusivo del evento y busca garantizar que nadie quede afuera de este ritual fundacional.

A partir del 24 de enero comenzarán los corsos propiamente dichos, con desfiles que se desarrollarán durante los fines de semana y en los días centrales del carnaval. Debido a la gran cantidad de agrupaciones participantes, la organización prevé un sistema de rotación para asegurar que todas tengan su espacio en escena, evitando jornadas excesivamente extensas y cuidando la calidad del espectáculo.

El corsódromo volverá a ser el escenario principal donde comparsas, murgas y agrupaciones carnestolendas desplegarán coreografías, vestuarios y ritmos que son el resultado de meses de trabajo y esfuerzo. Detrás de cada pasada hay familias enteras involucradas, talleres barriales, ensayos nocturnos y una dedicación que sostiene al carnaval como una verdadera industria cultural popular.

Uno de los desafíos recurrentes para la organización es el factor climático. Enero y febrero suelen ser meses de lluvias en Salta, lo que obliga a planificar cada jornada con especial atención. Al tratarse de un espectáculo al aire libre, el clima puede condicionar el desarrollo de las actividades, aunque el compromiso de las agrupaciones se mantiene firme año tras año.

En este contexto, se realizaron mejoras en la infraestructura del corsódromo, con una renovación integral del sistema de iluminación del escenario. Esta inversión busca jerarquizar el espectáculo, mejorar la visibilidad y brindar mejores condiciones tanto para los artistas como para el público, reafirmando la apuesta a seguir creciendo en calidad y organización.

Otro punto clave que aún se encuentra en evaluación es el valor de las entradas para las noches de corsos. La definición no es sencilla, ya que el evento implica numerosos costos operativos: impuestos, personal, baños químicos, seguridad y logística general. Además, se trata de gastos que deben afrontarse incluso en caso de suspensión por lluvia. La intención es encontrar un equilibrio que permita cubrir los costos sin perder de vista la accesibilidad para el público salteño.

A diferencia de otras celebraciones, los corsos salteños mantienen desde hace años una decisión clara: no hay competencia ni premios. Este enfoque busca preservar el espíritu colectivo y solidario del carnaval, evitando desigualdades entre las agrupaciones. En lugar de premiar, se prioriza la rendición de cuentas y, en caso de existir un superávit, su distribución equitativa entre todos los grupos participantes, desde los más pequeños hasta los más numerosos.

Esta lógica solidaria es uno de los rasgos distintivos del carnaval en Salta. Lejos de la rivalidad, las agrupaciones comparten un mismo objetivo: sostener viva una tradición que es patrimonio cultural de la ciudad. El carnaval se vive como un espacio de encuentro, expresión y resistencia cultural, donde cada agrupación aporta desde su lugar al conjunto.

Los Corsos 2026 se proyectan así como una edición que reafirma lo construido y mira hacia adelante. Con más de 40 agrupaciones en escena, una ceremonia inaugural abierta a toda la comunidad y una organización que apuesta a mejorar año tras año, el carnaval salteño vuelve a posicionarse como uno de los eventos culturales más importantes del verano en la provincia.


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