En la provincia de Salta, el endeudamiento de las familias se profundizó de manera preocupante. Según un reciente análisis, uno de cada tres salteños se encuentra fuertemente endeudado, con obligaciones que en promedio equivalen a casi tres sueldos. Esta realidad refleja cómo el crédito pasó de ser una herramienta ocasional a convertirse en un recurso habitual para sostener el consumo cotidiano.
La economista Miryam Giorgetti, asesora del Ministerio de Economía de Salta, advirtió que los ingresos de los hogares crecen a un ritmo muy inferior al aumento del costo de vida. Esta brecha obliga a miles de familias a financiar gastos esenciales —como alimentos, servicios y transporte— a través de préstamos, generando un círculo que se vuelve cada vez más difícil de romper.
Uno de los datos más alarmantes es el fuerte crecimiento de los créditos no bancarios. Las billeteras virtuales y las plataformas digitales de financiamiento se expandieron especialmente entre quienes tienen menos acceso al sistema bancario tradicional. Si bien estos productos ofrecen una respuesta rápida, suelen venir acompañados de tasas de interés mucho más altas, lo que agrava la situación de quienes ya están al límite.
Esta combinación genera lo que los especialistas llaman una “bola de nieve”: muchos salteños terminan pidiendo nuevos créditos solo para pagar las cuotas de los anteriores. La estrategia, que parece una solución inmediata, termina profundizando el problema y complicando aún más la capacidad de pago de los hogares.
A esto se suma otro factor que empeora el panorama: la caída de los ingresos informales. Con menos changas y trabajos temporarios disponibles, muchas familias perdieron esa red de contención que antes les permitía complementar el sueldo. El resultado es una dependencia cada vez mayor del crédito para cubrir necesidades básicas.
De acuerdo con información del Banco Central, Salta se ubica entre las provincias del NOA más afectadas por el endeudamiento, especialmente en el uso de tarjetas de crédito. Luego de un período en el que el consumo se sostuvo artificialmente mediante financiamiento, hoy quedan en evidencia los límites de esa estrategia.
Desde el gobierno provincial se impulsan algunas iniciativas de educación financiera para ayudar a los salteños a administrar mejor sus recursos. Sin embargo, especialistas como Giorgetti señalan que estas medidas resultan parciales y que, sin políticas integrales a nivel nacional que permitan recomponer el poder adquisitivo de los salarios, será muy difícil revertir la tendencia.
El desafío que enfrenta Salta —y gran parte del país— es claro: recomponer los ingresos reales de las familias para que el crédito deje de ser el único sostén del consumo cotidiano y vuelva a ser una opción responsable, y no una necesidad desesperada. Mientras tanto, miles de hogares siguen navegando en un mar de deudas que crece mes a mes.
Con información de Aries FM