La reforma de la Carta Orgánica aprobada en la Convención Municipal de la capital de Salta encendió la alarma en el sector turístico local, que advierte un posible retroceso en políticas de promoción, capacitación y gestión de la actividad. El principal punto de conflicto es la redefinición del rol del municipio, que pasaría a tener una intervención “complementaria” respecto del sector privado.
Desde el ámbito turístico señalan que este cambio podría traducirse en la reducción o eliminación de herramientas consideradas clave para sostener el crecimiento del rubro, uno de los motores económicos más importantes de la ciudad. Las estimaciones preliminares hablan de un posible impacto sobre más de 5.000 puestos de trabajo vinculados directa e indirectamente al turismo.
Entre las áreas que podrían verse afectadas se encuentran las acciones de promoción en ferias y encuentros nacionales, los dispositivos de difusión del destino y la participación institucional en espacios estratégicos para posicionar a la ciudad como referencia del norte argentino. También se menciona la posible discontinuidad de oficinas de información turística, que cumplen un rol central en la atención al visitante y la difusión de la oferta cultural y gastronómica.
Otro punto sensible es el futuro del observatorio económico del turismo, una herramienta utilizada para relevar datos sobre ocupación, consumo y movimiento de visitantes. Su eventual cierre implicaría, según especialistas del sector, una pérdida de información clave para la toma de decisiones públicas y privadas.
A esto se suma la incertidumbre sobre programas de capacitación que incluyen formación en atención al turista, manipulación de alimentos, primeros auxilios y mejora de servicios. Estos cursos han sido, durante años, una base para profesionalizar la actividad en la ciudad.
El debate también alcanza a iniciativas que impulsaron circuitos turísticos consolidados, como las peñas tradicionales, el turismo religioso, la oferta gastronómica y el denominado “Kilómetro Cero del Vino”, productos que contribuyeron a diversificar la propuesta de la capital salteña.
En este contexto, referentes del sector manifestaron preocupación por la falta de instancias de diálogo previas a la aprobación de la reforma. Consideran que la ausencia de consenso podría afectar la sostenibilidad de políticas que llevaron años de desarrollo.
La economía de la ciudad de Salta presenta una fuerte dependencia del turismo y los servicios, a diferencia de otras localidades con mayor presencia de actividades extractivas o agroindustriales. Este factor vuelve al sector especialmente sensible a cualquier modificación en las políticas públicas.
A nivel provincial, el turismo representa entre el 7% y el 10% del Producto Bruto Geográfico, aunque en la capital ese peso es considerablemente mayor. Por eso, las advertencias del sector apuntan a que cualquier retracción del Estado municipal en la materia podría tener efectos directos no solo en la actividad económica, sino también en el empleo y la competitividad del destino.