La desaceleración de la inflación volvió a poner en debate cuál es hoy la mejor alternativa para los ahorristas argentinos: el plazo fijo tradicional o el plazo fijo UVA. Con un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 2,6% en abril y tasas bancarias cada vez más bajas, el escenario financiero empieza a mostrar un claro ganador en el corto plazo.
Actualmente, los plazos fijos tradicionales ofrecen tasas nominales anuales de entre 15% y 19,5% en los principales bancos, lo que equivale a una renta mensual de entre 1,23% y 1,6%. Incluso las entidades que pagan más interés apenas llegan a un rendimiento cercano al 2% mensual, todavía por debajo de la inflación.
En cambio, el plazo fijo UVA ajusta su rendimiento según el IPC y permite mantener el poder adquisitivo de los pesos invertidos. Por eso, mientras la inflación continúe por encima de las tasas bancarias, este instrumento aparece como el más rentable.
Qué proyectan los economistas para los próximos meses
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina estima que la inflación seguirá desacelerándose en los próximos meses. Para mayo, los analistas prevén un IPC de 2,3%; para junio, 2,1%; julio cerraría en 2% y agosto en 1,8%.
Sin embargo, las tasas de interés continúan bajando y eso complica la competitividad del plazo fijo tradicional. Según especialistas del mercado financiero, la elevada liquidez en pesos hace que los bancos reduzcan progresivamente el rendimiento ofrecido a los ahorristas.

Qué plazo fijo conviene más
Las proyecciones muestran que, al menos hasta agosto, el plazo fijo UVA continuaría superando ampliamente al tradicional.
Para mayo, los analistas calculan que el plazo fijo tradicional rendirá cerca de 1,8% mensual, mientras que el UVA alcanzaría alrededor de 2,99%. En junio, la diferencia seguiría siendo favorable al UVA, con un rendimiento estimado de 2,45% contra 1,73%.
La ventaja del UVA es que ajusta automáticamente por inflación, aunque tiene una desventaja importante: exige inmovilizar el dinero por un plazo mínimo de 90 días o más.