La investigación por la presunta creación y difusión de imágenes íntimas falsas mediante inteligencia artificial dentro de la Universidad Nacional de Salta generó un fuerte impacto institucional y político en la comunidad académica. El caso, que ya cuenta con más de once estudiantes denunciantes, es analizado por la Fiscalía bajo la posible figura de violencia de género digital.
En el centro de la causa aparece un estudiante de la Facultad de Humanidades, identificado como Emilio Fernández, quien además tuvo participación política en el ámbito universitario y fue candidato a diputado nacional en 2025 por el espacio Nuevo MAS Salta. La denuncia lo señala como uno de los presuntos responsables de la elaboración y circulación de este tipo de contenido generado con herramientas de inteligencia artificial, dirigido contra compañeras de la misma casa de estudios.
La gravedad del hecho derivó en una rápida reacción política. Desde el Nuevo MAS se resolvió su separación inmediata de la organización, una decisión que fue adoptada tras conocerse públicamente las acusaciones vinculadas a su militancia. La medida buscó deslindar responsabilidades institucionales frente a un caso que escaló rápidamente en el ámbito universitario salteño.
Según lo informado en el propio ámbito político del espacio, la decisión se tomó de manera urgente ante la magnitud de las denuncias y el impacto que el caso generó tanto en la Universidad Nacional de Salta como en la opinión pública local. La situación expuso tensiones internas y abrió un debate sobre el uso de tecnologías emergentes en contextos de violencia de género.
En paralelo, la investigación judicial avanza con el análisis de las presentaciones realizadas por al menos once estudiantes que afirman haber sido afectadas por la difusión de imágenes íntimas falsas. El expediente se encuadra en una línea de investigación vinculada a la violencia digital, una problemática en crecimiento que involucra el uso de inteligencia artificial para la manipulación de contenido con fines de hostigamiento.
Dentro del ámbito universitario, el caso generó preocupación y malestar, especialmente por el impacto que estas prácticas pueden tener en la vida académica y personal de las víctimas. La UNSa quedó en el centro de la escena mientras se esperan definiciones judiciales y posibles medidas institucionales.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron que se continúa recolectando material y testimonios para determinar el alcance real de los hechos y la eventual responsabilidad de los involucrados. El uso de herramientas de IA para la creación de contenido falso abre además un nuevo escenario en materia de delitos digitales, con desafíos tanto para el sistema judicial como para las instituciones educativas.
El caso sigue en desarrollo y mantiene en alerta a la comunidad universitaria salteña, que sigue de cerca el avance de la causa y sus posibles derivaciones académicas, políticas y legales.