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Gestión previsional

El Gobierno admite dificultades en el PAMI y promete orden

El organismo admite un escenario de tensión en sus cuentas, aunque descarta una crisis estructural.

El Gobierno admite dificultades en el PAMI y promete orden

En medio de versiones cruzadas sobre su situación económica, el PAMI reconoció que atraviesa un período de tensión financiera, aunque descartó cualquier escenario de crisis o colapso. Desde la conducción del organismo remarcaron que se está trabajando en un proceso de ordenamiento interno para sostener el funcionamiento habitual y garantizar las prestaciones.

El mensaje oficial fue transmitido por su titular, Esteban Leguízamo, quien buscó llevar tranquilidad respecto del estado de las cuentas y aclarar el alcance de las dificultades actuales. Según planteó, el instituto no depende del presupuesto general del sistema de salud ni de recortes vinculados al Ministerio de Salud, sino que se financia a través de aportes específicos de trabajadores activos y jubilados.

En ese marco, se explicó que la presión sobre el sistema no responde a un desfinanciamiento abrupto, sino a un contexto más estructural, marcado por el crecimiento sostenido de la demanda. El envejecimiento de la población aparece como uno de los principales factores de impacto, con un aumento en la utilización de servicios, tratamientos prolongados y medicamentos de uso crónico.

Desde la conducción del organismo se insistió en que el PAMI continúa funcionando con normalidad, incluso en un escenario de restricciones generales en la administración pública. En ese sentido, se negó que exista una interrupción de pagos o un deterioro en la cadena de prestaciones médicas.

También se hicieron aclaraciones ante versiones sobre demoras en los pagos a prestadores, particularmente odontólogos y profesionales de distintas áreas. Según se informó, los compromisos fueron regularizados y no hay motivos para interrupciones en la atención a los afiliados.

Otro de los puntos destacados fue el esquema de liquidación habitual del organismo, que se mantiene sin cambios. Se recordó que los pagos se realizan con un desfase operativo de aproximadamente sesenta días, una modalidad histórica dentro del sistema que permite ordenar el circuito administrativo.

En paralelo, dentro del propio ámbito estatal se reconocen tensiones derivadas de la disponibilidad de recursos y la necesidad de ajustar partidas. Funcionarios del área económica admiten que el margen fiscal es acotado y que la gestión debe operar con fuertes restricciones, lo que impacta en distintos organismos.

Aun así, desde el PAMI se buscó despejar dudas sobre una eventual parálisis. La conducción sostuvo que, pese al “estrés financiero” mencionado internamente, el instituto mantiene previsibilidad en los pagos y continuidad en la atención a sus afiliados.

En ese contexto, el mensaje oficial apunta a sostener la normalidad operativa mientras se avanza en medidas de ordenamiento interno. La prioridad, remarcan, es preservar las prestaciones esenciales y adaptar el sistema a una demanda creciente que presiona sobre los recursos disponibles.

Por ahora, el organismo intenta equilibrar el escenario con ajustes administrativos y una administración más estricta del gasto, sin alterar la cobertura de los beneficiarios ni el esquema de funcionamiento vigente.

 


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