La localidad de El Galpón volvió a quedar bajo el agua y la escena, otra vez, se repite con angustia. A tan solo 16 días del último temporal que golpeó con fuerza al sur provincial, una nueva tormenta descargó alrededor de 130 milímetros de lluvia en pocas horas y provocó anegamientos en distintos barrios, con calles convertidas en verdaderos ríos y viviendas afectadas por el ingreso del agua.
En el momento más crítico, diez familias tuvieron que ser evacuadas de manera preventiva. En total, unas 30 personas dejaron sus hogares mientras el agua avanzaba sin tregua. Con el correr de las horas y a medida que el nivel comenzó a descender, la mayoría pudo regresar a sus casas para evaluar daños y comenzar la limpieza. Sin embargo, hasta este domingo permanecen 12 personas alojadas en el complejo municipal, donde reciben asistencia.
El sector más afectado fue un asentamiento ubicado en las inmediaciones del cementerio local. Allí, el agua ingresó con fuerza en varias viviendas, generando pérdidas materiales y obligando a una rápida intervención del municipio. Los vecinos relataron que en cuestión de minutos el panorama cambió por completo: patios, habitaciones y muebles quedaron cubiertos por el agua, en una postal que ya resulta dolorosamente familiar para la comunidad.
Desde el área social del municipio se activó el protocolo de emergencia. Los evacuados fueron trasladados al complejo municipal, donde se les brindó contención, alimentos, abrigo y asistencia sanitaria básica. Mientras tanto, personal municipal trabajó en el relevamiento de los daños y en el acompañamiento a las familias más afectadas.
En paralelo, el intendente Federico Sacca encabezó durante la mañana tareas clave para intentar frenar el ingreso de agua al casco urbano. Entre las acciones realizadas se destacó la apertura de canales sobre la banquina y el cierre de alcantarillas por donde el agua estaba ingresando al pueblo. Las tareas se extendieron durante varias horas y contaron con maquinaria pesada para acelerar el drenaje.
Si bien el registro de 130 milímetros fue inferior al del temporal anterior, resultó suficiente para volver a saturar el suelo y desbordar sectores vulnerables. La acumulación previa y la falta de escurrimiento natural complicaron el panorama. En muchos puntos, el agua tardó horas en bajar, generando incertidumbre entre los vecinos que observaban con preocupación cómo el nivel subía frente a sus casas.
Las imágenes que circularon en redes sociales mostraron escenas que conmueven: vecinos intentando rescatar colchones, electrodomésticos y ropa, mientras el agua avanzaba por calles convertidas en canales improvisados. También se vieron vehículos varados y familias enteras colaborando entre sí para levantar pertenencias y proteger lo poco que quedaba seco.
En medio de la angustia y la preocupación, la comunidad volvió a aferrarse a la fe. Vecinos sacaron en procesión la imagen de San Francisco Solano, patrono del pueblo, en un gesto de súplica para que cesen las lluvias. La postal, que rápidamente se viralizó, reflejó no solo la tradición religiosa profundamente arraigada en la zona, sino también el clima de incertidumbre que atraviesan las familias que temen que cada nube oscura vuelva a traer el mismo drama.
La situación en El Galpón reaviva el debate sobre la necesidad de obras estructurales que mitiguen el impacto de las lluvias intensas. En los últimos años, distintos puntos del sur de Salta han sufrido eventos climáticos cada vez más severos, con precipitaciones concentradas en pocas horas que superan la capacidad de drenaje existente. Los vecinos reclaman soluciones de fondo que permitan reducir el riesgo de nuevas inundaciones.
Mientras tanto, el municipio continúa con las tareas de asistencia y monitoreo. Se realiza un seguimiento permanente de las condiciones meteorológicas y se mantienen activos los equipos de emergencia ante cualquier eventualidad. La prioridad, indicaron desde el Ejecutivo local, es garantizar que las familias que aún no pueden regresar a sus hogares cuenten con las condiciones necesarias hasta que la situación se normalice.
Para las 12 personas que siguen evacuadas, el regreso dependerá del estado de sus viviendas. En algunos casos, el agua dejó barro y daños estructurales que requieren limpieza profunda y evaluación técnica. El acompañamiento social continuará en los próximos días, especialmente para las familias con niños y adultos mayores.
En Salta, las búsquedas vinculadas a “inundaciones en El Galpón”, “temporal en el sur de Salta” y “evacuados por lluvia en El Galpón” volvieron a crecer en las últimas horas, reflejando la preocupación que genera cada alerta meteorológica en la región. La memoria reciente del temporal anterior sigue fresca y cualquier precipitación intensa enciende las alarmas.
El desafío ahora es doble: asistir a quienes todavía no pudieron volver a su casa y avanzar en medidas que reduzcan el impacto de futuros temporales. En un contexto climático cada vez más imprevisible, la resiliencia de las comunidades del interior salteño vuelve a ponerse a prueba.
Por estas horas, el agua ya comenzó a retroceder en la mayoría de los sectores, pero la preocupación persiste. El Galpón intenta recuperar la normalidad, aunque la sensación de vulnerabilidad sigue latente. Una vez más, el pueblo se organiza, se ayuda y espera que el cielo dé una tregua.