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Milagro 2026

El pueblo de Salta renovó su Pacto de Fidelidad y amor con el Señor y la Virgen del Milagro

La procesión renovó el Pacto de Fidelidad y volvió a llenar de emoción las calles de la ciudad. Fue una jornada de fe profunda que también marcó el cierre de una etapa para el arzobispo Mario Antonio Cargnello.

El pueblo de Salta renovó su Pacto de Fidelidad y amor con el Señor y la Virgen del Milagro

Entre lágrimas, pañuelos blancos al viento y oraciones que se elevaban por las calles, Salta vivió una vez más el corazón del Milagro.

Miles de salteños y peregrinos acompañaron al Señor y a la Virgen del Milagro en una procesión que transformó el centro de la ciudad en un espacio de encuentro, emoción y renovada devoción. La jornada, cargada de símbolos que atraviesan generaciones, dejó una huella imborrable en quienes participaron.

La salida de las imágenes desde la Catedral Basílica marcó el inicio de la ceremonia. Primero avanzó la Cruz Primitiva, seguida por la Virgen de las Lágrimas, la Virgen del Milagro y, finalmente, el Señor del Milagro. Cada paso fue recibido con aplausos, gestos de agradecimiento y una emoción difícil de poner en palabras. Los fieles que esperaban a lo largo del recorrido levantaron pañuelos y rezaron en silencio o en voz alta, renovando una costumbre que forma parte de la identidad salteña.

Uno de los momentos más esperados se vivió frente al Monumento 20 de Febrero. Allí se renovó el histórico Pacto de Fidelidad con los Santos Patronos. Monseñor Mario Antonio Cargnello centró su mensaje en la paz, la fraternidad y el compromiso de construir una sociedad más unida. “Cristo es la paz”, subrayó el arzobispo, y llamó a los presentes a promover el respeto, el diálogo y la unidad en la vida cotidiana.

En su homilía, Cargnello también se dirigió especialmente a los jóvenes. Les pidió comprometerse con el amor y la familia, y planteó tres desafíos concretos para los cristianos: fomentar un lenguaje de paz, recuperar el valor de la familia y trabajar por la justicia. Destacó además la solidaridad de quienes llegaron desde distintos puntos de la provincia y del país, y agradeció a todos los que hicieron posible la celebración.

Después de la renovación del pacto, las imágenes emprendieron el regreso hacia la Catedral. Ese tramo se volvió uno de los más íntimos del día. Miles de fieles se acercaron con sus propias historias: algunos para agradecer favores recibidos, otros para pedir por la salud de un ser querido y muchos para cumplir promesas que mantienen vivas año tras año. El aire se llenó de pétalos de claveles y de pañuelos que ondeaban al unísono.

La despedida en la Catedral condensó el sentimiento de toda la ciudad. Entre lágrimas de emoción y una profunda sensación de cercanía, los salteños se despidieron de sus Santos Patronos con la frase que resume la relación de todo un pueblo: “Señor, nosotros somos tuyos y tú eres nuestro. Hasta el próximo año”. No fue una despedida de distancia, sino la promesa de volver a encontrarse cada septiembre.

La última de Mario Antonio

El Milagro 2026 tuvo un significado especial. Fue la última celebración encabezada por monseñor Mario Antonio Cargnello como arzobispo de Salta antes de su retiro pastoral. Durante casi tres décadas, su presencia acompañó una de las manifestaciones de fe más importantes de la provincia y se entrelazó con la identidad religiosa de los salteños.

Así, entre emoción colectiva y compromiso renovado, Salta cerró una nueva edición del Milagro. La fe que se respiró en las calles no se apaga con el regreso de las imágenes a la Catedral. Queda viva en la promesa de volver a encontrarse el próximo año, manteniendo viva una tradición que sigue uniendo a generaciones enteras alrededor del Señor y de la Virgen del Milagro.

 


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